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Mostrando entradas de abril, 2012
Historia Real
Recuerdos

Día 162: El Fin de los Tiempos

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"Siempre dicen eso" me dijo Ignacio oculto en la oscuridad de su pieza "Siempre dicen que es lo último" 01 de Octubre de 2009 " Decenas de carteles con ciento de flechas, indicando miles de pasillos. La cabeza ya empezaba a dolerme al buscar con la mirada a mi padre, a mi madre, a Simón o a Ignacio, recorriendo escaleras que iban hacia todos lados, pasadizos que terminaban donde no sé donde y muchas personas con sus cabezas cubierta por el bello diseño de un paño de hilo"... Capítulo 22: El Paciente 505 Tres paltas molidas, unas cuantas laminas de jamón cortadas a la mitad, tres tazas con té hirviendo y la respiración de los tres en la mesa del diario. Cuando nos sentamos los hombres a comer, se habla poco. Menos si es la once, porque es una comida rápida en casa. Aún más lo sábados. Mi madre estaba en el cuarto de estudio. Simón jugaba afanado en la calle. Ignacio se echaba un pedazo de pan a la boca Y yo observaba a mi viejo que lo miraba a...
Historia Real
Joselyn

Día 161: Valiente

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Soraya me miró como si fuera el último eslabón en la cadena alimenticia. Pero me miró. “Buenos días” me dijo y torció rauda su camino hacia el sur. Sólo la vi alejarse. Mi celular vibró con ímpetu en mi bolsillo “Compa. Estoy en recepción ¿Qué pasó?” “Karev, necesito que vengas AHORA a personal” me dijo Joselyn grave desde el otro lado. “ok” Colgué y seguí revisando el problema que me tenía en bodegas. El celular volvió a sonar. Extrañado contesté. “De verdad, te necesito acá” Su voz fue más grave aún. Algo malo pasaba. Corrí por los pasillos hasta la escalera y en dos saltos llegué al segundo piso. Adentro, en la oficina, todas las del grupo me esperaban en un silencio total. Soraya, sentada en su asiento, me miró fingiendo una sonrisa con sus ojos ahogados en lágrimas. Lo primero que pensé fue en su hija. El día anterior me la pillé en unos de los teléfonos de las oficinas, organizándose para salir. Su pequeña nena había caído en un...
Fantasias

Día 160: Pie de Limón

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Habían preparado aquella noche durante todo el día. Pasaron a comprar los ingredientes, caminando meticulosamente por los pasillos del supermercado. Buscaron en internet la receta. Ella lo había llamado a eso de las doce del día y le había dicho que pasara por una película, la cual acompañarían con el exquisito pastel. Él sacaría la basura, lavaría los implementos y en voz alta leería los pasos de la preparación.  Inclusive anduvieron con antojos de comer durante toda la jornada. Pero el amor no se trata de recetas ni preparaciones. Ambos terminaron haciendo el amor en la cocina, pegajosos de merengue y azúcar, riendo de lo locos que son.  Quizás nunca puedan hacer un pie de limón.
Historia Real

Día 159: Extraños

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Extraño los vehículos dirigiéndose a cualquier lugar. Tu voz susurrando en el celular. Verte sonreír como si no lo hicieras hace muchos años. El sol siempre era el que se iba primero, tras el destello de un atardecer tibio y rojizo. Me robabas la vida en un beso. Surcabas mis sensaciones con tus manos delicadas. Eras ese sueño que no se quiere despertar, el que tu mente te impide desvanecer. Eres el cuerpo que siempre quise recorrer. Noches ilegales en taxis escondidos, cruzando la ciudad lejos de nuestras vidas reales, en donde la oscuridad siempre fue compañera y cómplice. Los encuentros a horas creadas a parte de las veinticuatro. El bar en donde me hacías sentir único. La estación de metro en donde por primera vez te besé. Y te juro que quise gritar del sentimiento que me invadió al tocar tu tierna boca. Somos esas extrañas personas con extraños lazos, que parecen venir de vidas pasadas. No somos el cliché de pareja. No somos la historia bonita. Somos la historia única. Somo...
Serie

Día 158: Joan

Día 4, Parte 5 Estoy seguro que vacié la casa. Sus gritos desgarradores, hambrientos, eran el de una multitud enfurecida corriendo por las calles. Ahogado en la adrenalina del momento, crucé la puerta de la casa elegida y me giré para dejarles más migas en el camino a seguir, disparandole a una mujer joven, quizás de unos veinte años. Me fue imposible no notar que el ruido más incomodo los ponía. En cuatro segundos subí la escalera hasta el segundo piso y me encerré en la pieza matrimonial, la cual daba por una ventana a la calle. Ahí, armándome de valor para brincar desde la ventana al techo del cobertizo y luego al jardín, pude escuchar como poco a poco fueron copando el pasillo entero de la planta superior, buscando a la presa. Cuando uno de ellos impactó con fuerzas la puerta del dormitorio, me acerqué a la ventana para ver si todos habían entrado. Y así era. Afuera no quedaba ninguno. Todos querían darme muerte. Entonces fue cuando salí hacia el exterior, tocando de inme...
Serie

Día 157: Cobarde

Día 4, Parte 4 Lo que era Santiago, ya no existe. Era lo que pensaba mientras deslizaba el portón de acceso al condominio en donde Joan vivía. La desolación y destrucción fueron la tónica de mi camino hasta allá, sumada la presencia de personas infectadas caminando sin dirección por las calles. Entonces en algún segundo acepté que viajar hasta allá sería sólo para confirmar que Joan y Beatriz habían escapado la noche de año nuevo. Pensar en que ellos o alguien más aún estuviera rondando por aquellos desolados parajes era una idea inconcebible, después de haber visto cómo había quedado la ciudad. Me subí al jeep y lo conduje hasta la casa de mi amigo. Al bajar, la tranquilidad sólo se veía un poco alterada por la bajada de vientos cordilleranos, que removían copas de gigantescos árboles y a lo lejos soltaban latas de zinc en los techos. Las calles, a diferencia de las que recorrí, estaban desprovistas de vehículos. En ese momento pude escuchar el apocalíptico mensaje radial o t...
Serie

Día 156: Mi Primer Muerto

Día 4, Parte 3 Escuché el sonido de los dientes del soldado chocando cuando sin meditarlo trató de morderme el cuello o la oreja. Grité con fuerzas para liberarme del miedo y el escalofrió que me paralizó el cuerpo cuando sentí sus frías manos tirar de mi piel. Él también gimió de forma extraña. Me di un impulso y con un codazo en la nariz, lo derribé haciéndole caer hasta el fondo del jeep. Cuatro veces traté de tomar la perilla que abría la puerta de mi lado. El quinto intento fuer el acertado y, escuchando como el solado volvía a levantarse, logré abrirla y caer al suelo. En ese momento, todo fue más lento y pesado. Trastabillando me levanté, al mismo tiempo que comenzaba una dolorosa carrera dirección al tanque, escuchando como el soldado infectado salía del vehículo militar también. Rodeé el blindado, recordando que mi única opción de poder derribarlo estaba tirada en el asiento del copiloto. El soldado, con la característica dificultad al correr, torpe y medio lento, vení...
Serie

Día 155: El Soldado

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Día 4, Parte 2 Con mis manos sudadas bien aferradas a la escopeta, salí del hall de acceso. No recuerdo nunca haber sentido una sensación tan angustiante de inseguridad. El edificio, de alguna forma, me proveía de seguridad en aquel momento de tal extrañeza. La explanada y la avenida estaban sumidas en el calor extenuante de las cuatro de la tarde y en el silencio de la incertidumbre de lo que fuera a suceder en el siguiente segundo. Con pasos calculados, mirando a todo momento a mi derecha y la izquierda, llegué al vehículo que me había salvado la vida hace cuatro días. Habría sido un milagro que encendiera. Ahora si que no le quedaba gasolina. Un tercer intento entre la llave y el contacto sería en vano. Me fijé en lo que se estiraba de calle hacia atrás del vehículo, atento a que no fuera a aparecer ninguno de aquellos individuos. No sé porqué, pero era peor ver la avenida vacía y tranquila, que con algún imbécil aletargado tratando de dañarme. Mi mente no podía contrastar lo q...
Serie

Día 154: Capitán Manuel Ávalos Prado

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Día 4, Parte 1 "¿Qué sentido tiene vivir?" me preguntaba Joan. La luz por instantes se desparramaba por la pieza, para luego ser cubierta en penumbra. Tenía la sensación de estar navegando en un barco sumido en una poderosa tempestad, surcando a alta velocidad los interiores de gigantescas olas. A veces podía escuchar gritos en la lejanía, que se apagaban en el eco de alguna pesadilla traspuesta. Y nuevamente las cortinas se alzaban silenciosas bajo el alelo de alguna brisa matutina, impulsada por la luz de lo que parecía ser un nuevo día. "Despierta" me decía Sara. "No tiene sentido vivir" me decía Joan. Ambos estábamos tendidos al costado de su cama. Luego todo es oscuridad otra vez. Tranqué la puerta de mi departamento con el mueble que sostenía al televisor y el sillón de tres cuerpo de mi sala de estar. Después sólo puedo recordar confusas y angustiantes pesadillas de yo arrancado de una multitud de aquellos hombres infectados, hambri...
Serie

Día 153: Enciende

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628 días antes, Parte 3 Todo era negrura y silencio. Angustia. Tenía el pecho contraído por la invisible fuerza de un imán poderoso que me estaba destrozando el corazón. Las piernas me abandonaron y tuve que caer. El carabinero que había manejado en la patrulla camino a la Autopista del Sol, me sostuvo al desmoronarme. Al frente mío estaba el Mitsubishi de mis padres completamente aplastado y encima una extensa manta color naranja fluorescente. “No hubieron sobrevivientes”  Día 1, Parte 5 Recé. Nunca lo había hecho.  La mujer que me perseguía impactó con toda su corpulencia el vidrio de la puerta del copiloto. El portazo no había sido efectivo. Si no salía de ahí, el segundo intento iba a resultar con la ventana rota y yo siendo atacado por su rabia enardecida. Gritó con fuerzas, mientras golpeaba sin parar el vidrio. Entonces fue cuando iba a intentar una vez más encender el motor, cuando pude ver unos metros delante del vehículo a los dos hombres que hab...