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domingo, 24 de marzo de 2013

Día 238: Lugares

Me encontré atrapado en una vida clandestina, afirmado de un balcón, colgando la vista de una puesta de sol. Abrigué el cuello del frío costero y contemplé el silencio y la parsimonia. Qué lugar más hermoso, Dios Mío. A veces me dan ganas de que escenas así supieran lo que significan. Tener conciencia de que desde algún recóndito lugar, utilizado para dar vida a vidas ocultas, hay alguien afirmado de la baranda de un balcón,  observando atónito y sin pestañear lo maravilloso del dibujo. Colores vivos de movimientos y otros toscos de misterios. Deberían saber que de alguna manera u otra construyen enlaces consigo mismos con personas que al sentirse tocados por esa chispa piensan que son un lugar que tienen algo de especial. Y poder agradecerles y que escuchen el agradecimiento y que aquel gesto los haga inmensamente felices y también que les de fuerzas para seguir dando sentido al camino de cientos de personas que tengan la fortuna o la casualidad de toparse con ellos. 
De pronto me traslado mil quinientos kilómetros al norte. Estoy afirmado de una botella de cerveza. El sol pega fuerte en la  cara. Estamos todos callados. La imagen nos dejó mudos. Al frente un mar tormentoso se manifiesta poderoso entre la costa y una isla. Jack, Isabella y yo observamos la isla. Entre medio se formaba una enlace. Viejo enlace.
Ahora otro se va conectando a mí. No sé porqué amo tanto al mar. Hace un año me habría ahogado en él. Pero hoy no. Hoy prefiero vivirlo y darle las gracias. En eso llega Emilia.
"Estoy lista. No te desesperes. Ya vamos a bajar a la playa" me dice.
Casi puedo ver como ese momento fue una manufactura de sus dedos e imaginación. Ella me regaló aquel instante. Sonríe con aquella luz en sus ojos. Nos escapamos, como lo venimos haciendo desde el principio, al sur del país. A cientos de kilómetros de casa. Pero no a lo ilegal y tampoco a lo clandestino. Ya no es necesario. Nos escapamos de nuestras vidas a esa que nos gusta vivir. En esa que nos sentimos libres. Esa en donde el cielo está un poco más cerca. Porque pronto vendrán procesos en donde la libertad será una puerta medio abierta. Pero ahí vamos a estar, para abrirla toda cuando se nos antoje.

Quedan pocas horas. Algunos procesos terminan. Otros comienzan. Buen viaje.

lunes, 21 de enero de 2013

Día 225: Nuevo Ser

Guzt despertó escuchando la ferocidad del mar tragándose la orilla. La arena mojada sobre el rostro le picaba y le impedía ver bien. El sol le daba incomodo en los ojos. De pronto el dolor de sus huesos ensamblándose lo electrizó de golpe. Qué momento más terrible.
Las horas pasaron. Se pudo poner de pies y al frente la inmensidad del océano se presentaba como su única compañía. Supo que respirar era una nueva oportunidad. Orgulloso y extrañado agradeció a lo que fuese que lo haya dejado vivir. Fue cuando Dones apareció detrás.
“¿Dónde estoy?” le preguntó
“Es el Paraíso”
“Entonces sí morí” dedujo.
“No necesitas morir para estar en el Paraíso. Esto lo creó Karev. A demás, no creo que el día de tu muerte el Paraíso sea tu posible Nirvana” dijo irónico Dones.
“¿Karev aún vive?” preguntó el rebelde.
“Así es” contestó sonriente el cauto “Te derrotó ¿No lo recuerdas?”
“No recuerdo nada del proceso. Es como si me hubiese hecho otra vez” contestó Guzt un poco aturdido.
“Te hizo otra vez. Te necesitamos. Te necesita. Aunque cueste olvidar todo lo que le hiciste pasar” dijo Dones “Fuiste su peor enemigo. Te empeñaste en derrotarlo. Creaste terribles pesadillas que duraban años. Formaste imaginaciones en donde ella elegía al otro. Lo llenaste de miedos y dudas. Pero insistió. Eligió insistir. Eligió saltar sin saber a dónde iba a caer. Lo intentó y acertó. Se cerraron varios ciclos. Muchos otros se abrieron. Jack partió al norte. Isabella formó su camino. Y Emilia decidió quedarse. Hubo muchos fines y varios comienzos. Fue un cambio brutal. Sin embargo, aquí está. El Submundo ya no existe. Ahora es un Paraíso” explicó el maduro.
“Sucedieron muchas cosas” fue lo único que agregó el rebelde.
“Más temprano que tarde iban a suceder” dijo Dones “Tú te esmeraste en que los ciclos no se cerraran, pero Karev logró cerrarlos. Sin embargo, queda uno por cerrar y por eso te dejó vivir”
“¿Cuál?”
“Tú sabes cuál” le dijo Dones.
Guzt recordó la catástrofe. Recordó los días de lluvia incesante. Las horas nadando contra un mar tormentoso. Recordó aquel mismo océano sumido en sombras y nebulosidad. Ahora todo era azul y mucho sol. Sin embargo, lejano en el horizonte oscuras y poderosas nubes seguían lanzando tormentas hacia la superficie.
“Debes tomar el teléfono. Es tiempo de iniciar nuevos caminos. Aquella tormenta nos detiene aún. Sólo tú la puedes alejar” le dijo Dones entregándole el celular.

jueves, 17 de enero de 2013

Día 224: El Disparo (Parte 3 y Final)

"Me quiero morir" me dijo Isidora "Quiero dejar de sentir esto. No sé lo que es. Pero quiero dejar de sentirlo. Y percibo que la única forma de dejar de hacerlo es... muriendo"
Su rostro estaba deteriorado por la salinidad de sus lágrimas. El rimel bajó en finas cascadas hasta el borde de sus mejillas. Había estado en el ojo del huracán. Yo venía a salvarla. El Disparo estaba listo.
"¿Crees en mí?" le pregunté de pronto.
Su mirada estaba perdida en algún pensamiento. Tan sólo asintió.
"Y si te digo que te puedo dar la oportunidad de evitar la muerte de Ismael" le pregunté.
Soltó una risa irónica. Se giró y topó sus agónicos ojos con los míos. La frazada bajo su rostro estaba húmeda.
"Si no sabes cómo tratarme en este momento, no te exijas. Será peor" me dijo lacerante.
Luego volvió a acostarse.
"Dijiste que creías en mí" insistí.
"¿Qué pretendes?" me preguntó sin mirar.
"Darte una oportunidad" le dije "Si tú lo quieres, puedes evitar todo esto--"
"¡¿Qué mierda, güeón?!" saltó enfadada "¿Que querí conseguir diciendo eso? Ismael se cayó de un decimosexto piso. Se murió. Nadie puede evitarlo. Lo van a enterrar. Nunca más lo vamos a ver. Ni tú, ni yo ni Dios pueden evitarlo" terminó y luego volvió a caer "No puedo creer que estés diciendo estas cosas"
"Retrocederás 10 años en el tiempo a partir de hoy--"
"¡Para!" me gritó y se paró de la cama, caminando hacia la puerta de la pieza. "Estás enfermo. No puedes decir estas cosas en un momento así. No lo entiendes"
"Dime algo" le pedí "Si pudieras evitarlo ¿Lo harías?"
"Alex--"
"Sólo di sí o no"
"Claro que sí" dijo quebrandose "Daría mi vida por él"
"Entonces dispara" le dije "Tan sólo recuerda encontrarme otra vez"
"Alex..."

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Es 17 de Enero del año 2003. Isidora despertó de una extraña pesadilla. Hace calor. Son las 7 de la tarde.




martes, 15 de enero de 2013

Día 223: El Disparo (Parte 2)

"El Disparo es una decisión. Si alguien decide que quiere o no quiere algo, El Disparo se activa y retrocede el tiempo en 10 años. Así la persona obra para que ese algo suceda o no" me explicó.
"¿Por qué lo cree con un marco de tiempo tan grande? Si sabía que esto iba a suceder, podría haber hecho retroceder el tiempo lo suficiente para rescatar Ismael" le pregunté.
Parecía ilógico.
"No es ilógico. La vida se trata de sacrificio. Es una lucha por encontrar aquello que late con tanta fuerzas en nuestros interiores y que cuesta años entender. Como tal, El Disparo es el reflejo de la vida. Se trata de decidir por algo que nos traerá infinita felicidad, teniendo que primero vivir mucho dolor. El Disparo es un sacrificio. Tú lo creaste así y lo creaste para que solo una persona pudiera utilizarlo..."
Me miró diciéndome con sus ojos azules quién era la persona.
"Isidora" susurré.
"La tía de Ismael. La hermana menor de su madre" dijo Jesús "Ella tendrá que decidir si usar El Disparo o no. Al ser 10 años, ustedes--"
"No nos vamos a conocer" dije, sintiendo un extraño vacío en el pecho.
El Hombre asintió.
"Ustedes se conocieron hace 6 años. Ella puede decidir si eso ocurrirá o no nuevamente--"
"Espera. Esto se trata de salvar el mundo. Se trata de nuestra descendencia. No entiendo. Si Isidora elije El Disparo, podría elegir no conocerme y no habría descendencia y el mundo se acabará de todas formas. A demás ¿Qué relación tienen los hijos que tendremos con el fin del mundo?"
"Tendrán dos hijos. Un hombre y una mujer. La mujer tendrá una hija, que será la nueva salvadora. Es un ángel que llegará desde una realidad desconocida por nosotros. El portal de conexión único es el cuerpo de tu nieta. Si no hay portal, el ángel no podrá entrar y no podrá detener al creador que poco a poco muere. Será el fin. Ahora, si Isidora decide realizar El Disparo, despertará 10 años en el pasado creyendo que esta década fue un sueño. El resto de la Humanidad, ni siquiera tú, sabrá que esto sucedió. Lo de Ismael será una espina en su mente y obrará para que él no muera. De todas formas lo evitará. Con respecto a ustedes, créeme que las probabilidades de que se conozcan son altas. De hecho, cuando te vea por primera vez en el metro, va a sentir muchas más cosas que cuando lo hizo la primera vez"
La explicación me tranquilizó. Y no por el hecho de saber que si nos conocíamos salvaríamos el mundo, si no el saber que aunque el tiempo retroceda nos íbamos a volver a encontrar. Sin embargo, la idea seguía siendo aterrorizadora.
"Debes irte, Alen" me dijo de pronto "Isidora está en su cama. No se puede poner de pies. Ella te necesita"

Continuará...

sábado, 12 de enero de 2013

Día 222: El Disparo (Parte 1)

"Irma, una niñera de nacionalidad colombiana, se queda dormida en el sillón de sus patrones chilenos, viendo la telenovela de las 15:30. Ambos son médicos y trabajan en la clínica de la Universidad Católica" dice el hombre sentado a mi lado "Ismael de 3 años, hijo de los profesionales, despierta de su siesta y camina hasta el living del departamento ubicado en el piso 16 de un edificio en Providencia. El pequeño observa el balcón y alguna parte de su joven cerebro decide que sería divertido colgarse de ahí. Segundos después, bajo el imperioso sol, encuentra que es más entretenida la idea de cruzar las barras de seguridad. Su niñera sigue durmiendo profundamente. El calor ayuda. Está soñando algo extraño. Luego vienen algunos momentos de silencio. Una mujer ve caer al niño los 16 pisos. Son algo así como 32 metros de altura. Nada se interpone entre su pequeño y frágil cuerpo y el vacío. Se escucha el espantoso y desgarrador grito de la mujer. Suelta su bolsa de la feria y los vegetales rodan hacía la calle. Un vehículo revienta los tomates. Dos horas después la tía de Ismael, hermana menor de su madre, novia tuya, escucha la noticia en su celular e instantáneamente suceden dos cosas. Primero, sabe con certeza que nunca jamás en la vida volverá a sentir dolor de tan desconocida naturaleza. Y segundo, en el nivel más profundo de su inconsciente se produce un trauma que le impedirá generar el deseo de ser madre, tanto natural como adoptiva. Vas a tener que estar con ella mucho tiempo. Serán años de recuperación. Durante esos años te vas a dar cuenta que la tía de Ismael es el amor de tu vida. Te vas a enamorar profundamente de ella y van a ser pareja hasta el día de sus muertes. Nunca nadie te va a hacer sentir lo que ella te hará sentir. Sin embargo, el segundo suceso les impedirá tener hijos. No tendrán descendencia. Eso causará el fin del mundo"
Me había piñiscado varias veces el brazo. Creía estar soñando. Pero no, no dormía sobre mi escritorio. La escena era tan real como su existencia. Los demás, unos trescientos funcionarios, estaban inmóviles, congelados por alguna misteriosa fuerza. Él había detenido el tiempo. Y la paz, que extraña paz. Estaba en el  planeta, pero a la vez no parecía estarlo.
"¿Por qué me estás contando esto, Jesús?" le pregunté.
"Mi padre, en su infinito e incalculable amor, los creó dotados del don de elegir" me dijo mirando hacia los cielos "Hay destinos que están escritos por su puño y letra para salvar la existencia de esta Humanidad, pero no somos la única fuerza creadora en el Universo y hasta acá han llegado almas que emanan desde otras energías. Y no tenemos forma de destinar esas vidas. Si tienen el poder de destruir el mundo, lo pueden hacer y mi Padre no podrá evitarlo. La vida de Irma proviene desde un creador que está a punto de desaparecer. Aquel creador necesita energía. La Tierra es un planeta con la energía de más de 50 mil millones de almas--"
"No somos tantos" le interrumpí.
"Alen, no pienses que el hombre y la mujer son los únicos seres con vidas en este planeta. Están los animales que conoces y los que no. Están los humanos que viven en las profundidades más oscuras del océano y que nadie sabe que existen" me explicó como lo hace un padre a su hijo.
Me extrañó el nombre que me dio. No era el mío, sin embargo me identificó al deslizarlo por sus labios.
"Cuando ese creador se encuentre con La Tierra, le tomará dos minutos y cuarenta y dos segundos tragarse el planeta. Todo lo creado habrá perecido. No habrá existencia y no habrá nadie que pueda contar la historia de que alguna vez existió una civilización llamada Humanidad. Pero como esto se supo hace unos tres mil años aproximadamente, tú decidiste crear El Disparo" declaró el Hombre.
"¡¿Yo?!" le pregunté.
"Alen, cuando iniciaste tu vida terrenal, con la misión entre tus manos, olvidaste todo lo que habías sido en tu vida celestial. A todos les pasa igual. Cuando yo llegue aquí tampoco sabía quién era. No te extrañes. Tan sólo siente como vas creyendo todo lo que te estoy diciendo. Ya aceptaste hace algunos minutos que esto no era un sueño. Ahora sabes que tú creaste El Disparo. Y ahora quieres saber qué es"

Continuará...

domingo, 11 de noviembre de 2012

Día 211: Diosas y Mortales

Cuando la tuvo entre sus brazos, se dio cuenta que momentos así suceden sólo una vez en la vida. Entonces parece que la mente humana no sabe cómo reaccionar, porque no se nos enseñó como ser reactivos frente a los milagros... frente a los instantes que se saben que nunca más se van a vivir. La mujer estaba tibia. Estaba poseída. Su cuerpo retumbaba glorioso, gozoso, airoso. Sus manos buscaban volver a la realidad, jalando de su mismo cabello, de la piel de su blanco cuello. De sus labios vivos y tiernos. Y gritaba porque no le quedaba más que hacer. Cosas que se desconocen y jamás se sabrán hervían por sus nervios hasta su boca que jadeante gritaba de lujuria y amor.
Escena difícil de olvidar. Trascendental. La luz se coló por de bajo de la puerta y traviesa subió por los contornos de su piel. El hombre se retorció bajo la diosa que condescendiente le hizo el amor. Las cinturas se quebraron. Los dientes se quemaron. Las manos se tomaron.
Él nunca más volvería a sentir lo que sintió por otra mujer y ese sería su maldición.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Día 199: Fuentes

Eran esos días que en los momentos de quietud lograba imaginarme cayendo lenta y parsimoniosamente sobre mi cama, en una mañna tibia, con la lluvia pegando en la ventana. La cara enterrada en la almohada y la espalda exquisitamente contraida, con las vertebras crujiendo, soltando el estrés. Me voy quedando lentamente dormido. No tengo trabajo. No estudio. Me levanto sólo a comer y ver tele, tirado en el sillón. Entonces recuerdo que tengo que llamar a Antofagasta para revisar los teléfonos desconfigurados, la pistola de Radio Frecuencia en El Monte, la instalación del enlace de fibra optica en Puente Alto 1, el problema de la música centralizada en toda la cadena, los puntos de red sin rotular en la oficina, el teléfono de Hector que no encuentra el router, los móviles malos en la zona norte. El pique a la casa. Volver en la mañana. Contestar correos que había contestado. Perder correos que nunca abrí.
La lluvia en la venta y mi almuhada son escenas vagas de una mala pesadilla. La realidad un tanto cruda. Estaba sentado en una silla dura. Estaba un tanto derrotado. Agotado.
Hasta los que tenemos más energías, a veces carecemos de ella.
Llega el tren. Se abren las puertas. La gente pasa tan rapido e indiferente. Me giro y viene ella. La lluvia comienza a darse con fuerzas contra la ventana. La almohada esta deliciosamente fría. La abrazo. Está durmiendo. Me sonrie y me lleno de vida. De energías. De esa pasión que me come por tenerla. En temple descansa entre mis brazos. Me encanta verla dormir.
Cuando me ataja con un beso, sonriente, feliz del instante, me quedo sin palabras. Debería decirle que es mi fuente de energías, mi razón para deslizar una sonrisa, pero no es necesario. Bien lo sabe.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Día 188: Loop

El celular de Marta vibra en su bolsillo. Las puertas del metro ruta verde se abren de par en par y el andén se pobla de una multitud de zapatos chocando y personas hablando. Ese cosquilleo al ver el nombre de Gabriel en la pantalla le llena el vientre. Presionó el link con el dibujo de un  auricular verde en la zona inferior izquierda de la pantalla y se llevó el móvil a la oreja.
"Hola, corazón" escucha la voz de su novio.
"Hola, vida ¿Dónde vienes?" le pregunta.
"No me vas a creer" le dice Gabriel desde el otro lado, con un tono de voz seco "Me bajé aquí en Los Héroes para combinar hacia Universidad de Chile, pero me equivoqué y tomé el metro hacia San Pablo, Me di cuenta cuando aparecí en estación República--"
"Que eres volado" le interrumpe Marta riendo "Devuélvete, amor. Yo estoy aquí, en Universidad de Chile, esperándote"
El metro cierra las puertas y comienza a salir de la estación. 
"Si lo hice, Marta. Hace tres minutos me cambié de andén y tomé el metro hacia Universidad de Chile" declara Gabriel con un tono de preocupación "Llegué a Los Heroés. Salí de esa estación y volví a aparecer en Republica"
La joven no entiende. Frunciendo el seño, mirando hacia todos lados, pensando que su novio le estaba haciendo una broma, le vuelve a preguntar:
"¿No te has devuelto o qué?"
"Marta, sé que suena ilógico lo que te estoy diciendo, pero te prometo que he intentado tres veces volver a Universidad de Chile y sigo apareciendo en la misma estación" dice Gabriel sin rastro de querer jugarle una broma.
"No es chistoso. Te estoy esperando" le dice la muchacha, sintiendo como un extraño calor le subió por la garganta.
"No es un chiste, Marta" le dice él "Dame una buena razón por la cuál no querría verte" 
La joven no sabe qué contestar. Lo que le estaba sucediendo a su pololo era raro y preocupante. Estaba atrapado en lo que era un posible loop de tiempo y espacio. No podía salir de su propio error. Pero cosas así no sucedían. Era algo sacado de un libro de terror.
"Gabriel, toma el metro que venga" le dice ella. 
Marta se tuvo que levantar de su asiento. La desesperación por tenerlo y sacarlo de ahí la estaban invadiendo sin poder resistirlo.
"Está llegando. Voy a subirme" dice el muchacho.
La joven pudo escuchar el sonido de las ruedas frenando sobre los rieles. Definitivamente él estaba en la estación de metro. Luego vino el ajetreo del cambio de pasajeros; personas subiendo, otras bajando. De fondo se escucha el pito de alarma del próximo cierre de puertas. Acto seguido, las puertas se cierran.
"Estoy saliendo de la estación" relata Gabriel.
"Amor ¿No es una broma, cierto?" vuelve a preguntarle Marta.
"Te lo juro que no, corazón" dice serio el joven.
Ella no volvería a preguntar. Ahora sólo se esmeraría en rescatar a su novio de tan extraño suceso.
"Voy en el tunel" dice su novio. 
Ella espera a que detrás se escuché la metálica voz de la mujer por los altoparlantes anunciando la siguiente estación. Eternos segundos en los que el metro en donde iba Gabriel iba cruzando el bajo suelo. A veces se iba la señal. Hasta que de pronto escucha.
"Estación Los Héroes. Lugar de combinación a línea 2"
"Estoy en Los--"
"Si lo sé, Gabriel" lo interrumpe Marta. 
Detrás las personas bajan, suben, se chocan, conversan y se ríen. Suena el pito. Las puerta se cierran. Si es verdad lo que dice su novio, el metro debería aparecer en República. Si es mentira, la mujer de los altoparlantes debería decir "La Moneda"
Gabriel nuevamente se mete en el tunel. Es cuando un pequeño pitido suena en la línea.
"¿Qué fue eso?" le pregunta la muchacha.
"Espera"
Dos segundos de silencio.
"Es la batería. Le queda un 20% de carga" dice un preocupado Gabriel.
"Amor..."
"Estación República" se escucha de fondo.
El sonido desapareció de los oídos de Marta. Era inconcebible lo que había escuchado. Todos los músculos de su cuerpo se contrajeron y le fue imposible moverse. El aire se congeló en sus pulmones. Su cuerpo no le respondía.
"¿Qué es esto?" se preguntó Gabriel apunto de quebrarse.
"No te bajes" le dice la joven "Sigue hasta la otra estación. Deberías aparecer en Unión Latino Americana" dice con un atisbo de esperanza.
"Bueno" dice él un poco esperanzado también.
Se cierran las puertas. El tiempo avanza. La línea amenaza con cortarse pero no lo hace. Al celular de Gabriel le queda un 15% de carga. 
"Estación Los Héroes" se escucha decir a la mujer.
Imposible.
"No te bajes" vuelve a decir Marta. Por primera vez, en aquellos aterradores minutos de conversación,  teme no volver a ver a su novio "Sigue"
"Bien" le dice él.
Pasan un montón de segundos y la mujer vuelve a sonar por el altoparlante.
"Estación República"
"¡Sal de ahí!" le grita la muchacha.
Se escucha el abrir de las puertas. Gabriel corre y sus pulmones jadean vibrantes adentro de su pecho. Marta cae de rodillas al suelo pidiendo que la pesadilla terminara. Su novio va subiendo las escaleras. Las largas e inclinadas escaleras.
"No puede ser" dice el joven, apunto de perder la razón.
"¿Qué sucede?" le pregunta ella casi llorando "¿Qué cresta pasa?"
"Al termino de la escalera, hay dos metros de pasillo y luego aparece otra escalera que baja al andén de la estación" explica Gabriel "No hay torniquetes ni puertas de salida"
Su celular tiene 10% de carga.
"No" susurra Marta.
"Esto es imposible"
"¡Ven Gabriel!" le grita ella llorando. 
Pasajeros que esperan que llegue el metro, se acercan a ayudarla.
"No puedo" dice él "Nunca voy a poder" dice bajando las escaleras. 
Nuevamente llega al andén.
"¡Tienes que salir de ahí!" le dice ella nuevamente "Tienes que venir"
Suena la alarma de la carga. La batería tiene 5% de energía.
"Marta--"
"No se te ocurra rendirte" le dice ella.
"Perdóname, mi amor"
La muchacha niega con la cabeza y explota en un reprimido llanto. 
"Te juro, Marta, que lo que más quiero en estos segundos es ver tu rostro. No puedo pensar en nadie más. Mi mente no lo permite. En estos momentos en los que sé que nunca más veré a nadie, increíblemente sólo puedo pensar en ti. Y es raro, porque traté de que fueras nadie, pero inevitable fue y te convertiste en mi todo. Entonces pasa esto. Estoy a punto de quedar atrapado aquí para la eternidad, sin comunicación, y me doy cuenta que sólo quiero verte una vez más. Aunque sea la última" Gabriel se silencia y luego lanza "Te amo, Marta y me enamoré de ti la primera vez que te vi"
La llamada se corta.
Marta grita.
Los pasajeros no entienden que le pasa a la pobre muchacha.
El metro llega a la estación.

Gabriel nunca más apareció.

domingo, 1 de julio de 2012

Día 176: Lluvias de Junio

Hoy día se cumplen dos años, cuatro meses, una semana y dos días desde que empezó a llover. Estoy en la azotea del Costanera Center, viendo como el agua se rebalsa por los costados del edificio. Al lado mío Carlos, un anciano indigente que logró sobrevivir, se ríe de la situación. Estamos prontos a encontrar la muerte. El agua copó todo el lugar. Su dominio se pierde en los confines de la visión.
No sé si fue un accidente o Dios se aburrió de nosotros, pero en estos momentos lo único que puedo recordar es al loco de Bandera con Agustina gritando "¡Se viene el diluvio! ¡Créanme! ¡Todo acabará!"
Y así fue. Ni si quiera las poderosas naciones encontraron la forma de salvarse. Todo el planeta sucumbió bajo el oscuro poder del agua.
Ahora está granizando. Pasa a veces.
Dejo esto escrito por si alguien lo encuentra y nos inscriben en algún record de supervivencia o algo así. Porque tampoco tuve polola o familia para decir en estas líneas "Siempre te amé" o "Siempre los amé"
Lo único que puedo decir es que fue extraño ver como terminaba la historia de la Humanidad.

Carlos ahora llora. El agua nos tocó los pies. No sé qué más decir. Ah! Nunca pude entenderme a mí mismo. Eso. No sé si sirva de algo decir que ha parado de llover y en estos momentos lo que parece ser una nave espacial está abriendo el cielo. En realidad, nunca supe nada.


viernes, 20 de abril de 2012

Día 160: Pie de Limón

Habían preparado aquella noche durante todo el día. Pasaron a comprar los ingredientes, caminando meticulosamente por los pasillos del supermercado. Buscaron en internet la receta. Ella lo había llamado a eso de las doce del día y le había dicho que pasara por una película, la cual acompañarían con el exquisito pastel. Él sacaría la basura, lavaría los implementos y en voz alta leería los pasos de la preparación. 
Inclusive anduvieron con antojos de comer durante toda la jornada.
Pero el amor no se trata de recetas ni preparaciones. Ambos terminaron haciendo el amor en la cocina, pegajosos de merengue y azúcar, riendo de lo locos que son. 

Quizás nunca puedan hacer un pie de limón.

lunes, 27 de febrero de 2012

Día 142: Héroe


No le gustó escuchar que le dijera que ese día quería salir con sus amigas. No entiende bien de donde viene ese explosivo sentimiento. No entiende de dónde salió. De pronto siente que tiene que dejar salir una incontenible ira al ver los ojos de aquella repugnante mujer, cuando le contradice algún deseo. 
Partió por la pequeña mesita del té, esa que compraron hace cuatro años, dos días antes que le entregaran el departamento. Ella se soltó de su mano cuando la vio en la fábrica de muebles y saltando en felicidad le rogó que compraran aquella.
La mesa dio dos giros en el aire, cayendo al suelo estrepitosamente después que las tazas, los platos, los cubiertos, el frasco de azúcar, el contenedor de la mermelada y el mantel de flores campestres. Fue una potente explosión sobre el piso, en donde fragmentos de loza y té se desparramaron hasta la sala de estar. 
Adán se acercó temerario hasta el frente de Diana, la cual acurrucada en su silla y con los brazos protegiendo su cabeza, esperaba el momento en que su novio se descargara contra si por haberle dicho que prefería salir con sus amigas en vez de acompañarlo al cumpleaños del primo. 
Él, de un metro ochenta y gruesos brazos, no entendía por qué tenía que incrustarle los puños o tirar de su pelo. Lo único que sabía era que la sensación de satisfacción se desbordaba por su cuerpo cuando veía sucumbir el frágil cuerpo de la muchacha bajo los impactos de sus golpes. Entonces, bajo imperiosos gritos, alzó su brazo izquierdo. Pero algo increíble ocurrió.
Entre los dos, de la nada, apareció un sujeto. Ser un hombre fue lo primero que percibieron del intruso, quién vestido de camisa blanca, pantalones negros, zapatos y cubierto con una pasamontañas de lana, detuvo en el momento preciso el golpe de Adán. El hombre, un tanto más bajo que el agresor, se giró hacia Diana y le penetró una inquisidora mirada. La muchacha por dos segundos creyó reconocerle.
En eso ambos, agresor y salvador, desaparecieron. La joven quedó sola en el departamento.

Genova ardía bajo las agresivas y contantes erupciones de mega volcanes. Su atmosfera estaba recién fecundando aire respirable. Y poco faltaba para que el oxigeno pudiera participar de la creación de vida. Adán y el misterioso hombre aparecieron de pronto sobre un terreno alejado de la lava, pero que no se salvaba de los terremotos protagonista en aquella era.
El agresor no se pudo sostener debido a que el aire era casi irrespirable, cayendo en cuatro patas al piso. El enmascarado, sin mirarle, le aclaró:
"El aire está en su pleno génesis. El planeta está terminando de formarse. Si quieres respirar, debes hacerlo lentamente"
El joven, no logrando encajarse la extraña idea, hizo caso del consejo y pudo sentir como el aire, aunque un poco mezquino, lentamente comenzó a llenar sus pulmones. Luego observó al tipo que se había cruzado en la discusión. ¿Quién era aquel misterioso hombre?
"Ella te ama ¿Sabes? Siempre te ha amado. Y tú... tú eres un maldito bastardo, prisionero del miedo a que te deje" le dijo, tomándolo de sus ropas para levantarlo "Te dejaría aquí, esperando a que tus pulmones se llenen del dióxido que expele aún esta joven tierra, pero está el riesgo de cambiar la historia y causar un caos en el Universo. No es plan de nadie tu presencia aquí. Así que escúchame bien. Si vuelves a tocarla, me voy a encargar de que tu alma y mente desaparezcan de esta realidad. Te llevaré a vivir a un lugar en donde no hay espacio ni tiempo, en donde caerás constantemente hacia la nada. Y amigo, te juro que tu mente no va a poder soportar vivir así en eternidad... ¿Entendido?"
Adán sintió como el miedo le hacía trizas las entrañas, no dudando que aquel hombre no fuera a cumplir su promesa. Sólo pudo asentir.
Ambos, nuevamente, desaparecieron.

Esmeraldas estaba sumida en los tibios aires de una tarde próxima. La inmersión del tiempo y el espacio hizo que se produjera una fuerte explosión antes que Adán y su compañero de viaje aparecieran ahí. En las cercanías no había nadie.
El enmascarado, soltando al joven, caminó dirección al sur, alejándose de él.
"¿Quién eres?" le preguntó el muchacho.
"Alguien que la ama con el alma" contestó el héroe y desapareció.
Adán quedó solo en aquella baldía playa. 
A las horas después, luego de pensar en todo lo que había vivido, caminó hacia las calles de Esmeraldas, averiguando que aquella hermosa bahía se encontraba en el norte de Ecuador. 
Sólo pudo sonreír al pensar en cómo iba a llegar a su departamento en Concepción.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Día 90: Un Deseo

No... no volví porque se me encendió la ampolleta. Todavía estoy ahí, en el limbo de los escritores. Esto se lo robé a una conversación de Messenger...

Si, sentada frente al mar
respirando
sin hablar nada
sólo mirar

Girarme a hacía ti y ver el brillo del sol en tus ojos
una leve sonrisa en tus labios
la sensación de que nunca te voy a dejar de ver

Y para cerrar la tarde un beso

Un abrazo
ya no está el sol

Y nos vamos caminando por la arena
a pies descalzos

Nunca más los volvieron a ver

Nos perdimos... para siempre

Gracias

sábado, 26 de marzo de 2011

Día 34: Perverso

Cuando de deseos poderosos se trata, la mente se encorva como un gato a punto de saltar sobre lo que quiere.

Recordé bien el poleron que llevaba puesto. Nunca más, cuando fuera para allá, podría ponérmelo. Me coloqué el gorro y observé mi rededor. Como siempre, los blocks estaban quietos, entremedio de una penumbra desteñida a veces por la luz de algún poste valiente que se atreve a estar encendido. En la plaza había solo una pareja, escuchando música desde un celular. Saqué mi LG y busqué su número en el registro de llamadas entrantes. Nunca grabo con nombre aquellos números. Puede ser peligroso en caso de un eventual percance. Presioné el botón con el pequeño dibujo del auricular verde y se estableció la conexión.
Escuchar su voz fue adrenalinico. La noche era fría. El otoño había comenzado.
"¿Aló?"
"Hola. Soy yo"
"¿Cómo estai?" preguntó con una voz alegre de escuchar la mía.
"Muy bien... esperándote" le contesté perverso.
"¿ Esperándome?... ¿Estás conectado?" me preguntó confundida por lo dicho.
"No, no estoy conectado. No estoy en mi casa" le dije "Te estoy esperando en la plaza de Las Carmelias"
"¡Mentira!" me dijo.
"Te espero" le dije y colgué.
La mujer que estaba con el compadre cerca mío se rió estrepitosamente.
"Que erí güeón" le dijo.
No los conocía. Que me vieran con ella no significaba un peligro. Mi celular comenzó a vibrar en mi mano. Era su número.
Contesté.
"Me estai güebiando ¿Cierto?" me preguntó tratando de ahogar en seriedad su nerviosa risa.
"Afuera de tu departamento hay un vehiculo color rojo. No puedo ver que marca es porque no ando con los lentes" le dije.
Hubo una pausa.
"¡Eres un loco!" me dijo riendo "Dame dos minutos"
"Apúrate"

Cuando la vi, me paré del asiento. El tipo que estaba con la mina me vigiló el caminar. Tiene que haber notado mis extraños movimientos. Me alejé en dirección opuesta a ellos y a ella. La llamé de nuevo a su celular.
"¿Para dónde vas?" me preguntó.
"Sígueme. Es peligroso que nos vean aquí"
No me apuré, pero tampoco iba a paso de caracol. Mantenía una constante distancia para que no me perdiera de vista. No me giré a verla. La orden había sido clara. Llegué a la avenida principal y doblé dirección cordillera y crucé. El punto exacto estaba cerca. Me colé entre algunas pobladoras que se encontraban comentándose alguna copucha, mientras que compraban tomates y lechugas en la única verdulería a esa hora abierta. Los almacenes allá cierran tarde, porque sus dueños saben que la mayor afluencia de dueñas de casas ahogadas con algún chisme salen a esos de las doce de la noche para dejarlo salir. Y qué mejor que hacerlo mientras tantean si el tomate está maduro.
"Le voy a hacer ensalada a la chilena a este güeón pa' que lleve mañana"
Doblé hacia la izquierda y la avenida central quedó atrás. Por un momento estuve solo en aquella amplia y oscura calle, la cual se perdía en la eternidad de lo que era una boca de lobo dirección al norte, hasta que ella se internó también.
Crucé y la esperé bajo las alas de un antiguo y gigantesco árbol. La penumbra era total.
"Mi amor" me dijo y le tapé los labios con un beso.
La dejé sentir el calor de mis sentimientos guardados en todos los días de llamadas telefónicas y mensajes por el correo. Ella se pegó hacía mí y me hizo saber que la locura le había hecho perder la cabeza. Sus labios sabían igual que hace siete años. Eran los mismos sutiles y tibios besos desde la última vez que nos vimos.
"Te tengo dos noticias" le dije jadeante. Me silenció con un beso aún más candente "Una buena mala y otra mala"
"Quiero la buena primero. Quiero todo lo bueno" me dijo casi desesperada.
"La buena es que este momento es el más feliz que has vivido en mucho tiempo"
Me sonrió y me acarició los pelos.
"¿Y la mala?" preguntó.
"La mala es que... esto es un sueño"

martes, 1 de marzo de 2011

Día 25: La Desconocida

Inerte me doy vueltas por la casa. Es de madrugada. Un perro nervioso ladra a lo lejos. Las ideas divagan, deseosas de mezclarse en un momento único. Tanto silencio, parece haber detenido el tiempo. Pero mañana, por una obligación desconocida, hay que empezar a vivir una vida...

Fue movido por un deseo gigantesco. Tan inmenso, que transformó la realidad y lo dejó en aquel fragmento de tiempo. Era aquella calurosa tarde de sábado. El suceso ya estaba encima y sólo restaban unos diez minutos y un poco más para que ambos se conocieran. Sabía que era la única parte de su mente que tenía la capacidad de poder viajar por el espacio-tiempo y muchas cosas más. Por eso estaba ahí. Karev había logrado controlarlo y ahora tenía una misión entre las manos: evitar el momento. El problema era que al cambiar el hecho, otra vida se crearía y él se iría con aquella realidad. Aún así, el deseo de su dueño era más fuerte. Me contó que lo vio subirse al colectivo y la desesperación lo abordó.
No lo pensó y corrió a detener un vehículo.
"Es un recuerdo y somos propietarios de él. Podemos hacer lo que se nos antoje" me dijo.
"¿Qué chucha te pasa, güeón? le gritó el chófer acongojado. 
"Bajate altiro, conchetumare" le dijo Demian, mostrandole su arma.

No hay fuerza más poderosa en el Universo que la desesperación de una obsesión. Quería que la suya por quedarse con nosotros fuera más fuerte que la de Karev por no conocerla, pero la del jefe ganaba.
"Estoy seguro que Karev no tiene idea que pasó. Estoy seguro que no sabe que estuvo a punto de perderme" me decía apenado.
Cuando se suponía tenía que chocar el colectivo en que iba Karev, logró apagar el motor del auto y volvió a la realidad. No cambió nada. El jefe la conoció.

martes, 22 de febrero de 2011

Día 21: Olfato Asesino

Guzt tiene la habilidad de saber qué decir cuando una dama está necesitada y quiere ver más allá del mundo que le entrega la rutinaria vida junto a su novio. Se lo guarda y se hace el tonto, pero sabe muy bien cómo hacer para que a las señoritas les incomode en demasía los choques eléctricos que experimentan cuando hablan con él.  Ole a kilómetros de distancia el hambre de una noche de alcohol y pasión, viéndose como protagonista de la escena.  Conoce bien las señales que despide la hembra en celo que ya no puede más de imaginárselo susurrándole al oído lo que quiere que le haga. Inclusive, para no cometer errores y hacer del acto un crimen perfecto, no se deja embaucar por la excitación y mueve con sutileza las piezas. El rey cree que la reina está protegida, pero es humano y tal característica lo hace caer.

El otro día llegó una conocida a su ventana de chat en feis. Se habían encontrado hace unos meses en una fiesta en las parcelas al norte de la ciudad. 
"¿Te gustó mi hermana?" le preguntó.
"Nooo" contestó él "Está comprometida. Yo no soy de aquellos" dijo y bebió de su wisky.
Ella rió íronica y mientras bailaban se le acercó sensual, bajo la oscuridad que dejaban los vacíos de luz.
"Te conosco, Guzt" le dijo, penetrandole con la mirada y con las uñas en la espalda "Sé cómo eres"
Él esbozó una sonrisa, no por lo dicho, si no por lo que decía tras palabras.
Te conosco y eso me excita demasiado de ti.
"Tú no me conoces" le dijo Guzt al oído.
También sonrió cuando se abrió la ventana del chat en feis. De alguna forma u otra encontraba delicioso lo predecible que son las mujeres cuando desean algo y no tienen suficiente agua para apagarlo.
"¿Estás con alguién?" le preguntó ella.
"No" le contestó él "Estoy en mi época. Así que prefiero estar solo. Preocuparme de mí"
"Te gusta el picoteo"
"Siempre crees saber cosas de mí" le dijo Guzt "Es algo adrenalínico lo que estoy viviendo y eso me encanta"
"¿Pero cómo no estás con nadie? Si tú igual tirai arta pinta" le dijo la conocida.
Sabía que la frase era una carnada, con un gancho gangrenoso esperando a ser picado. Pero el terrorifico Guzt es demasiado inteligente. Analiza y elige con pinzas las palabras que tiene que decir. Apuñala y mata sin ninguna cuchilla.
"Gracias" le contestó sutilmente. 
La conversación avanzó, desviándose hacia otros temas. Pero la hembra tiene hambre y en cualquier momento vuelve a por la presa. No demoró mucho.
"¿Cuandos nos vemos?"
"Cuando haya otro carrete" le dijo Guzt, preparándose para lanzar su carnada "Porque yo te invitaría a salir, pero no se puede"
"¿Por qué no?" saltó ella "Si yo puedo salir. No estoy muerta"
La cazadora se volvió presa y cayó en la trampa. Guzt sabía que si le decía que salieran esa misma noche, ella diría que sí. Le encantaban sus grandes y profundos ojos verdes, la línea que forma su boca al sonreír. La margarita en sus mejillas, mezcladas con el brillo de su rostro. La curva que se pronuncia hacía afuera cayendo a sus caderas. La forma en que sus pechos se mueven. Se remojó los labios. Fue en eso que apareció Dones.
"Ni se te ocurra"
"Ya llegó el saco güea" dijo molesto.
"El pololo de ella te tiene buena. Él espera los carretes de las parcelas para verte y tomarse un copete. Son una pareja feliz ¿Por qué te quieres meter ahí?" 
"Porque tu novio me cae bien" escribió Dones, robandole el teclado a Guzt "A demás, ustedes son una pareja genial"
"Igual peleamos arto" contestó ella.
"¿Por qué no me dejai darle lo que quiere?" le dijo Guzt, en vista de la respuesta.
"Porque no es ético" 
"No ético es meterse en la vida de los demás" le dijo, arrebatandole el teclado "Bueno, cuando estés enojada, yo te puedo quitar el estrés" escribió en la ventana.

viernes, 21 de enero de 2011

Día 10: Pasos (Parte 2)

“Es una cuestión de lógica” decía Dones “Te tomaste dos años de soltería cuando estuviste con Alejandría, con la cual duraste nueve meses, y cuando duras dos años en una relación, no te das ni siquiera dos horas para estar solo”
“Sólo ocurrió” me defendí.
“Es que no debería haber ocurrido. Deberías haber seguido tu proceso para poder reestructurarte. No tenías sensibilidad. No tenías tacto. Dos años de relación, contando los últimos meses para el olvido, te dejaron sin nada. Pero tú te quisiste involucrar con la señorita Yyy y no hubo rango de tiempo de reconstrucción. Ahora, no debes pensar que es algo que todos necesitan, pero lamentablemente a la mayoría le ocurre igual. Todos necesitamos de un tiempo para poder pensar en uno y volver a encantarse de querer estar con otra persona”
“¿Pero como yo no me di el tiempo entre Joan y Belén?” preguntó Guzt “Y lo más bien que lo pasé”
“Pero es que vo erí un caliente de mierda” le dijo Dones.
“Hombre. Soy hombre. Tengo libido. Algo que tú no tienes”
El sensato se giró hacia mí, ignorando al inmaduro de Guzt.
“El problema es que te volviste a equivocar cuando, después de terminar con Yyy, empezaste a pololear con Xxx. Más acabado estabas. Y tres meses después del fin de la dolida y destructiva relación con ella, estando en tu punto más bajo, comenzaste una relación con Zzz. Entonces… ¿De qué estamos hablando?”
Dones, dueño de la palabra y la razón, hablaba de pies sobre una base indestructible y argumentos con un peligroso filo. Sin lugar a dudas había logrado elevarse y observar desde las alturas el problema, cosa que yo no había podido.
“¿Entonces?” le pregunté, entregado a su idea.
“Yyy nunca debería haber existido en el tiempo que existió. Deberías haber esperado. Xxx era la indicada, pero como lo tuyo con Yyy había terminado hace poco, tampoco debería haber existido. Y para qué vamos a hablar de Zzz. Ella recibió los escombros de Karev. En resumen, estas últimas tres relaciones no deberían haber existido en el tiempo que vivieron” decretó.
Sumido en el silencio y bajo la mirada de ambos, me quedé encajando la idea, que aunque lo negara, era totalmente cierta. Ignoré mis pasos y ahora estaba ahí, buscando la luz, esperando a que un milagro me quitara la angustia, la que se fue borrando a medida que entendí que era lo que venía ahora.
“Debo estar solo”
“Por un buen tiempo” me dijo Dones “Ni siquiera tienes las fuerzas para pensar en otra persona, entonces ¿Para qué imponerselo?” 

Día 9: Pasos (Parte 1)

“¿Te acuerdas de la mitosis en cuarto medio?” me preguntó.
Lo observé no logrando entender a donde quería llegar con tan banal pregunta.
“Fue mi materia favorita” le respondí, volviéndome a mirar las estrellas.
Un viento casi imperceptible hacia oscilar en un penoso vaivén a las ramas de los árboles que flanquean las orillas de Eyzaguirre. Y en lo alto el paso de la corriente hacia Pirque se dejaba escuchar con demasiada presencia.
“¿Qué ocurría si uno de los procesos fallaba o no se producían?”
“La célula no se formaba correctamente, o simplemente no se formaba” le dije como si hubiera leído la frase desde un libro. Eran 3 horas de hipnotismo de alrededor de 43 hombres con la atención fijada en la chillona voz de una mujer que sabía más de lo que hablaba. 3 horas en el viejo laboratorio de biología en el Borgoño. 3 horas de ciencia pura. 
“Algo así te pasó a ti” me dijo Dones “No seguiste tus procesos y por lo mismo no te has podido reestructurar correctamente”
“Él no es una célula” le dijo Guzt.
Dones rió de su ignorancia y se dispuso a aclarar su punto.
“Partamos por donde todos parten: el principio. ¿Quién fue tu primera polola?”
“Jocelyn” le respondí.
“Joooooceeeelyyyyyn" escribió con el dedo en el aire. El nombre quedó suspendido a una altura de unos 150 centímetros, bajo letras de un amarillo resplandeciente.
“¿Qué tal fue la relación?” me pregunto.
“Tranquila. Normal” contesté.
“Nada de peleas y fluida” agregó Dones “¿Cierto?”
“Aburrida fue la güeá” soltó Guzt.
Con Dones lo miramos disgustados.
“Pero si es verdad po’. Se veían sólo los fines de semanas y nunca hubo algo de acción” se defendió.
“Sí. Sin embargo, la pasé bien en esa relación” le contesté “Prosigue” le dije a Dones.
“¿Cuánto tiempo duró la relación?” me preguntó.
“Siete meses” No era necesario hacer memoria.
Entonces Dones de bajo del nombre, con una luz azul que se despedía de su dedo, escribió el periodo de duración.
“Bien. Después de terminar, estuviste otro lapso de tiempo solo…”
“Un año y medio” me adelanté.
Dones no dijo nada. Tan sólo escribió al final de la lista, con un tinte de color rojo escarlata, la nueva información.
“Luego empezaste tu relación con Alejandría, la cual duró nueve meses. Terminaron y estuviste otro año y medio más solo” apuró la explicación escribiendo al costado derecho de Jocelyn el nombre de Alejandría, de bajo el tiempo de duración y al final el tiempo que estuve solo después del termino.
“Tu tercera polola fue Daniela” dijo escribiendo el nombre al final de la fila de nombres “Con ella duraste dos años. Después vino…”
“Hey! Dones. Te faltó escribir el tiempo que estuvo solo después de terminar con Daniela” lo detuvo Guzt.
Dones se quedó de espalda a nosotros, mirando la lista. Acto seguido, bajó el dedo y me clavó una mirada interrogativa.
“¿Tengo que escribir el lapso de tiempo de estuviste solo?” me preguntó, dibujándose en el rostro una sonrisa de sabelotodo.
“Obvio po’” dijo Guzt totalmente seguro de lo que decía.
“No” respondí “No hubo tiempo de estar solo entre Daniela y la que vino”
“¿Y eso qué tiene?” preguntó Guzt.
“He ahí el problema, idiota” le dijo Dones, molestándose por su ignorancia “Interrumpió un proceso importante para él y es por eso que ahora está así. Se saltó Su proceso. Falló una etapa en la mitosis. Ese fue el gran error” 

viernes, 7 de enero de 2011

Día 4: Sub-Mundo

Dones y yo no nos podimos mover. Guzt nos quebró el equilibrio y se abalanzó sobre el cuello de Jack. Ambos cayeron de bruces al suelo y comenzaron a forcejear. Traté de separarlos, pero Dones me detuvo.
"Él necesita esto, Karev" me dijo apenado.
"¡Imbecil! ¡Idiota! ¡Eres un maldito idiota!" le gritaba Guzt con desesperación.
Jack logró sobreponerse y lo azotó contra el suelo.
"¡Escuchame!" le gritó Jack. "Queremos darnos una oportunidad. Ella quiere que confíe" dijo, buscando calmar la agitación de su respiración.
Por un momento la calma se hizo de las mentes y los tres tratamos de entenderlo, porque las caídas y las levantadas habían sido tantas, que resultaba difícil entender el nuevo retorno después de todo lo que había pasado. El problema era que Guzt era el más exaltado de todos, y no hayaba la forma de encajarse la pieza "Reconciliación", así que tomó nuevas fuerzas, se levantó y se abalanzó sobre Jack otra vez, dejándolo estampado bajo un seco ruido contra la pared.
"Muy bien. Tomaste tu decisión. Y la respetamos. Ahora tu respeta la nuestra. Nos aburrimos de seguir viendo como te hundes en la mierda. Así que ahora en adelante no queremos escuchar más del tema ¿Okey? Y no pidas más consejos y ni una mierda. Arreglatelas solo cuando llegue el momento en que caigas otra vez. Porque volverás a caer. Y la caída será más fuerte, teniendo que tú, solo, tener que volver a pararte. ¡Solo!"
"Guzt, calmate" le dije. "No sirve de nada gastar palabras una y otra vez, porque en un tiempo más nos vamos a ver en la misma situación"
Al parecer lo dicho calmó al orgulloso y se alejó del caído, siempre manteniéndole la mirada de desprecio y decepción. El sub-mundo por un momento se ahogó de calma otra vez. A lo lejos, en los pasadizos que daban con aquel oscuro y húmedo cuarto, se escuchaba el incesante caer de gotas y el cliqueo de las patitas de ratas asquerosas filtrándose por las paredes. Jack se recompuso, se ordenó la polera que Guzt había desordenado y volvió a levantarse. Obviamente no quería quedar con las palabras en la boca.
"Sé que no tengo el apoyo de ustedes" dijo "Lo acepto..."
"¿Y qué más querí, güeón?" le preguntó Guzt, interrumpiendole "¿Qué te aplauda? Te aplaudo po', culiao" le dijo y comenzó a aplaudir con fuerzas e ironía.
"Dejalo terminar" le detuvo Dones.
"Esto es mío. Me quedo con esto" continúo Jack. "Yo lo quise. Yo lo decidí. Si me voy a la mierda, me voy. No hay que hablar más del tema. Sólo me queda pedirles disculpas por todos esos momentos en que les pedí ayuda. Por haberles calentado la cabeza"
"No pidas disculpas" le dijo Dones.
"Disculpate a ti mismo" lo atacó Guzt.
"Prometiste..." le dije y algo me impidió seguir. Era aquel incomodo nudo en la garganta, ese que aparece en el momento menos apropiado "Prometiste tantas cosas, Jack... Yo sólo quiero saber dónde quedaron todas esas promesas ¿Qué querí que pensemos nosotros ahora?"
"Si este güeón no tiene idea donde está parao" lanzó Guzt.
"Sé que piensan que soy un imbecil. Lo sé. Sé que piensan que soy un conchesumadre. Que las estoy cagando otra vez. No tienen para que resfregarmelo en la cara, amigos" trató de defenderse con una voz tambaleante.
"Amigo no es el que te dice 'sí' a todas las cagás que te mandai" le dijo Dones.
"¡Lo sé, Dones!" gritó Jack, desesperandose. Eran demasiado los ataques "Sé que siempre han estado ahí. LO SE. Y es porque son los únicos güeones en esta cagá de país en los cuales confío. Cuando les pedí consejos, siempre hubo uno para mí. Y cuando me dicen las cosas, sean malas o buenas, me las como calladito. Ahora aperro solo. Lo sé. Lo tengo más que claro. Así que no los voy a güebiar más. Nunca más los voy a molestar"
Se había revestido con un escudo. Jack pensaba que lo queríamos hundir. Estaba equivocado. Lo queriamos sacar de aquel sub-mundo y llevarlo a la luz. Enseñarle a volver a caminar otra vez. Que pensara que era un espinilla en el culo era un error.
"No es que nos molestes" le dije "Eso nos da lo mismo. Lo que pasa es que nos duele verte sufrir ¿Entiendes? Duele. Duele más que la mierda. He pasado noches tratando de hacer que nunca se hayan conocido. Por ti. Porque te jodiste la mente y la vida y te hace ser nada. Me da lo mismo que pidas el consejo una y otra vez, Me da lo mismo que te caigas por un sueño. ¿Pero verte sufrir por esto? No... No lo aguantamos. Es tu dignidad la que se perdió. La que no está. Y yo te amo, güeón. Te lo juro. Pero ya no más. Es suficiente"
"Sé que están agotados. Cansados..." dijo.
"No estamos cansados" le interrumpió Dones "Estamos dolidos. Pero necesitas esto. Estar sin un apoyo... Caminar solo"
"Yo lo único que necesito es entederme a mi mismo. Y si eso incluye caminar solo, lo asumo"
"Sin nosotros, quizás entiendas mejor" le dije.
La oscuridad llenó el sub-mundo. El aire desapareció. Y la luz no entró.