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lunes, 21 de enero de 2013

Día 225: Nuevo Ser

Guzt despertó escuchando la ferocidad del mar tragándose la orilla. La arena mojada sobre el rostro le picaba y le impedía ver bien. El sol le daba incomodo en los ojos. De pronto el dolor de sus huesos ensamblándose lo electrizó de golpe. Qué momento más terrible.
Las horas pasaron. Se pudo poner de pies y al frente la inmensidad del océano se presentaba como su única compañía. Supo que respirar era una nueva oportunidad. Orgulloso y extrañado agradeció a lo que fuese que lo haya dejado vivir. Fue cuando Dones apareció detrás.
“¿Dónde estoy?” le preguntó
“Es el Paraíso”
“Entonces sí morí” dedujo.
“No necesitas morir para estar en el Paraíso. Esto lo creó Karev. A demás, no creo que el día de tu muerte el Paraíso sea tu posible Nirvana” dijo irónico Dones.
“¿Karev aún vive?” preguntó el rebelde.
“Así es” contestó sonriente el cauto “Te derrotó ¿No lo recuerdas?”
“No recuerdo nada del proceso. Es como si me hubiese hecho otra vez” contestó Guzt un poco aturdido.
“Te hizo otra vez. Te necesitamos. Te necesita. Aunque cueste olvidar todo lo que le hiciste pasar” dijo Dones “Fuiste su peor enemigo. Te empeñaste en derrotarlo. Creaste terribles pesadillas que duraban años. Formaste imaginaciones en donde ella elegía al otro. Lo llenaste de miedos y dudas. Pero insistió. Eligió insistir. Eligió saltar sin saber a dónde iba a caer. Lo intentó y acertó. Se cerraron varios ciclos. Muchos otros se abrieron. Jack partió al norte. Isabella formó su camino. Y Emilia decidió quedarse. Hubo muchos fines y varios comienzos. Fue un cambio brutal. Sin embargo, aquí está. El Submundo ya no existe. Ahora es un Paraíso” explicó el maduro.
“Sucedieron muchas cosas” fue lo único que agregó el rebelde.
“Más temprano que tarde iban a suceder” dijo Dones “Tú te esmeraste en que los ciclos no se cerraran, pero Karev logró cerrarlos. Sin embargo, queda uno por cerrar y por eso te dejó vivir”
“¿Cuál?”
“Tú sabes cuál” le dijo Dones.
Guzt recordó la catástrofe. Recordó los días de lluvia incesante. Las horas nadando contra un mar tormentoso. Recordó aquel mismo océano sumido en sombras y nebulosidad. Ahora todo era azul y mucho sol. Sin embargo, lejano en el horizonte oscuras y poderosas nubes seguían lanzando tormentas hacia la superficie.
“Debes tomar el teléfono. Es tiempo de iniciar nuevos caminos. Aquella tormenta nos detiene aún. Sólo tú la puedes alejar” le dijo Dones entregándole el celular.

viernes, 20 de mayo de 2011

Día 57: Una Esperanza

Me defino como un amante de vieja escuela, aunque el tiempo haya moldeado algunos gustos y una que otra actitud. Cuidadosamente entregado. Algo despistado. Siempre con alguna idea que rompa el acto monótono de sentarse a decirse cosas y acariciarse. Ser 60% amigo y 40% pareja. Un poco más territorial que celoso. Y poco a poco ir dejando una pequeña huella en el corazón de la otra persona. Hacer que me importe poco al principio, para después dejar que eso llamado conexión valla creciendo con el tiempo.
Quizás algunas cosas han cambiado, pero...

"Viene él" dijo Demian.
Alguien tocó a la puerta.
"Yo abro" dijo Guzt.
"Viene a hablar de Stephany" agregó Demian.
"¡Genial!" dijo Guzt "Es hora de compartir experiencias de la vida como amantes" agregó y se paró de la silla.
"Hoy no debes hablar por nosotros" le dije "Demian, llevatelo"
"¡¿Qué?! No me puedes hacer esto" me reclamó.
"Él no necesita escucharte. Tus palabras son perdición y consejos oscuros. Él no necesita perderse más" le dije "Demian"
El vidente asintió y se lo llevó.
Yo le abrí la puerta.

Pero hay algo que quizás nunca cambiará en mí. Respetar por sobre todas las cosas la relación. Cosa que no me permite entender el por qué de tanto libertinaje en la mente de los demás. Se habla de diversión, de pasarla bien, de ser jóvenes y un montón de excusas baratas que sólo sirven para tapar la estúpida necesidad de pertenecer a un grupo que ve la infidelidad como algo normal. Al parecer ahora es preferible andar con la conciencia sucia y ser sínico antes que aguantarse la calentura de querer estar con otras personas. Como si el libido fuera un ser poderoso y existente sólo en algunos cuerpos.

Me contó de la vez que temprano se fueron a un motel. De las veces que se perdieron en donde los amantes se esconden del mundo, y eso significa abrir la mente y preguntarse dónde sería el último lugar que los buscarían. También de la declaración de amor. Stephany, sin darse cuenta, cruzó el límite y ahora ve al que es su amante como a una segunda oportunidad para ser feliz.
"Y esto es sólo un juego" declaró.
"¿Pero a ti te gusta?" le pregunté.
"Sí, pero quiero más a mí polola. Stephany me encanta como mujer, pero esto no llegará más allá. Ella tiene familia. Tiene un hijo. Un esposo. Yo no romperé todo eso, porque no hay un sentimiento en mí que la quiera conmigo para toda la vida. Quiero a mi polola. Ella me hace sentir bien. Me da felicidad..."
"Entonces, por qué sigues con Stephany" le pregunté.
No supo darme una buena respuesta. Aún vacilaba entre la fuerte atracción por ella y el sentimiento de querer hacia su novia.
"Se supone que querías más a Stephany"
"Eso es lo que creen todos" dijo sonriendo por la confusión de la situación.

Como decía Yessenia, es mejor andar con la conciencia limpia. Respetar para que te respeten. No hagas lo que no te gustaría que te hicieran. Y puedo seguir llenando este escrito con refranes acerca de lo mismo. Pero creo que sólo queda decir que si no respetas el nombre de lo que haces llamar sentimiento, dificilmente te respetas a ti mismo.

Hay algo llamado dignidad.

domingo, 15 de mayo de 2011

Día 55: Nunca

(Hazle click al enlace. Te llevará a otros capítulos que te permitiran conocer más del personaje)                                                            
Guzt sentía adrenalina. Más que nerviosismo, era adrenalina. Como un niño apunto de cometer una travesura, le sonreía estando de pies, con las manos cruzadas detrás de la espalda.
"Entra tú primero"
Miró hacia el pasillo. No había alma caminando. Se giró hacia la bodega y dirigió fuerte el paso, entregado a que sucediera lo que tuviera que suceder. El cuartito ahogado en repisas llenas de ropas y cajas estaba atrapado en un cubo de silencio, siendo a veces azotado por el paso de algún ruido sin origen. Una tímida ampolleta se asomaba entremedio de los cerros de cajas con interior desconocido, alumbrando con vergüenza la maldad. 
Fue cuando ella entró.
"Estoy nerviosa" dijo.
"Tranquila" dijo Guzt, engrosando un poco la voz, para darle la sensación de decisión y control. Se acercó cariñoso, jurando ir de a poco.

Me llamó desesperado. La noche ya se había tragado por completo a Puente. Me tuve que devolver, sabiendo que no sería capaz de soportar las millones de posibles cosas que podrían haberle sucedido golpeándome la mente la media hora que dura el regreso a casa. Crucé la calle, esquivando un colectivo, cuidándome de las micros y entré nuevamente al supermercado. Me adueñé del teléfono de SAC y lo llamé.
No sé porque siempre me ha costado la primera vez. Quizás es la instintiva reacción de mi ser al primer estimulo. Desconocido. Lo escuché sollozando en el auricular. Nunca le había visto derramar una lágrima, pero esa noche estaba llorando al otro lado del cable.
"Sólo quería que me escucharas"
"Esto sirve de muy poco" le dije "No valdrá de nada si el día de mañana vuelves a lo mismo"
"Lo sé. Pero esto se acabó"
No tenía la lista en el bolsillo para anotar el número de veces que me había dicho lo mismo: Esto se acabó.
Reí para adentro. No me reiría en su oreja. 
Lo habían humillado otra vez. Otra vez pisoteado. Ahora él estaba sentado en esa silla, mirando el computador, con una sensación de asco e ira en la boca del estomago. Se habían reído a sus espaldas por un largo tiempo. Habían jugado a que juntos se pasaba mejor que cuando ella estaba con él. Había ganado otra vez, a costa de dolor y heridas a la dignidad. Pero qué importa. No hay castigo para sus errores. No tiene justicieros que la atrapen.
No supe qué sentir. Rabia siempre es la primera sensación. Pero luego recuerdo que de nada sirve luchar por él, si después todas las peleas pierden sentido cuando corre nuevamente a sus brazos. Entonces me convierto en un libro de mil páginas, en las cuales sólo se repite una frase: "Ya va a pasar"
Era el fin del ciclo. Se supone que no partirá nuevamente. Es lo que siempre promete. Es siempre la misma mierda. 
Se acabó.

Pero nunca acaba. Y lamentablemente me enteré de la forma que más odio.


viernes, 6 de mayo de 2011

Día 51: El Último Tropiezo

Parte Final

Dones y Karev desaparecieron otra vez. Guzt no tuvo que noquearlos y tampoco esconderlos. Tan sólo el deseo de una viciosa sensación superó todos los parametros y su escencia se apoderó de los demás, tomando el control de la realidad y sus acciones. De los cuatros, el más tenáz y codicioso se quedaba con el poder, y se nota. Se nota en su forma de decir las cosas; siempre buscando una segunda intención. Y es adrenalinico para él pensar que casi nada lo detendrá.

"Me quedo"
Guzt no entendía muy bien esa extraña sensación de falsedad y excitación que conllevaba el acto de quedarse. Falsedad, porque lo dijo molesto, como si le hubiesen arruinado la noche, porque quería bailar y divertirse. Y excitación, porque se quedarían sólos... toda la noche, con un departamento entero para ellos.
Los demás se hicieron de sus chaquetas y salieron a buscar un taxi.
Él se sentó en uno de los sillones. Ella lo hizo en el otro. Se sentía demasiado silencio, después de todo el ajetreo de rizas y vasos chocando. Había tanta paz, que se lograba escuchar el agitado golpeteo de los corazones de ambos. Ninguno decía nada. Se hacían los tontos. Así era el juego. De a poco se iban deborando la situación, dejando que el jugo de la intriga se escurriera por sus labios, sintiendo ese extraño nudo de nerviosismo en el estomago de sólo imaginar donde iban a estar en la siguiente media hora.
"Sabes que el copete en exceso te hace mal. No entiendo tu actitud de querer ir más allá" la retó Guzt sinicamente.
"Si te quedaste porque te doy pena, te puedes ir" le dijo ella.
"¿Crees que me quedé por pena?" le preguntó él, mirandola directamente a los ojos, sabiendo con exactitud la forma en que tiene que mirarla para que ella le crea.
Ella no pudo decir nada. Estaba entregada a volver a caer, a tropezar con esa deliciosa piedra llamada vicio.
Como la niña asustadiza que corre a los brazos de su protector, se levantó del sillón y se sentó en sus piernas. No le dijo nada. No necesitaba decir nada. Con los labios comenzaron a rozarce el rostro y a acariciarse suavemente, justo y tal como le gustaba al otro. El departamento se silenció aún mas...
Fue la última vez que se vieron.

"¿Tu pololo sabe que saliste?" le preguntó Guzt.
"No, no tiene idea" contestó ella con una risitia demoniaca.

martes, 3 de mayo de 2011

Día 50: Taquicardia

Parte Dos

Un tímido beso. Sus ojos tienen ese cautivante brillo, que llegaba a hacer que se perdiera en laberintos penumbrosos. Delgada, pero tangible. Jack sonreía burlesco al lado de él. Salieron sin decir nada. Era el juego previo: no pescarse, para después pescarse. El centro de la ciudad era movido a esas horas de la noche; los vehículos se desplazaban a alta velocidad, llenos de diversión y conversaciones, dirección Bellavista. Los trabajadores arropados por el frío de madrugada, se agolpaban dándose calor entre todos bajo el paradero, esperando la troncal que los llevará en una hora de viaje de regreso al tan anhelado hogar, imaginando la escena de sus hijos durmiendo bien tapados. Los edificios iluminados por sección y ventanas con cortinas sucias forman el camino hacia la carretera. 
Esa noche se fueron caminando.

Karev cerró nervioso la ventana de conversación en Facebook.
"¿Qué onda?" le preguntó Guzt.
"Ella pololea. En enero se casarán. No puedo seguir con esto"
Guzt quedó boquiabierto, no entendiendo la estúpida e ingenua actitud de él. A su parecer, lo que sucedía no era algún tipo de pecado capital. Era sólo diversión. Un rato de goce.
"Estás siendo demasiado extremista" le dijo, abriendo nuevamente la ventana "Déjame esto a mí"
"Como quieras" contestó Karev y salió del cuarto.

Jugaron al alcohólico y destructivo juego llamado "La Cultura Chupistica". En realidad así partieron. Jack no se caracteriza por ocupar lo que sabe en situaciones de presión, así que perdió en reiteradas ocasiones. Los compañeros de David, de variadas edades y situaciones sociales, hicieron el peso en el juego. Guzt no se guardó ningún arma y sacó a relucir todo lo que sabía en cultura. Ella perdía de adrede, quizás. En el departamento, cercano a estación Santa Ana, había de la fermentación que se pidiera. Pero lo que más se bebía era whisky y tequila. Una poderosa y nociva combinación.
En eso, viene el momento en que de repente algunos se paran al baño, se forman grupos de conversación, de un lado hay risas, en el otro hay seriedad y otros desaparecen. Un güeón te habla como si se conocieran de toda la vida. Guzt se reía con los compañeros de David y debes en cuando conversaba con ella. En un rato más partirían a la disco. Ahí iban a bailar, a rozarse y besarse ebrios como siempre ocurría, olvidando todo el dolor. 
Fue cuando entre rizas y críticas de cine, que Jack y ella desaparecieron de escena.

"Ayer hablé con ella" le dijo Joselyn a Karev "Parece que la cosa va en serio"
"No creo" respondió Karev ecéptico "El otro día le tiré un palo pa' ver si picaba, y me respondió negativamente"
"Estás mal, Karev. Ayer hablamos y me dijo que no sabía como responder a las cosas que le decías. Acuérdate que nunca a gorreao al marido. Tú sabí que a todos les cuesta la primera vez po'"
Hubieron rizas espontaneas por la talla.
"Entonces la trataré con delicadeza" dijo Guzt, apoderándose del teléfono.

Gutz prometió perder interés en la desaparición de ambos. Eran grandes y podían hacer lo que quisieran. En eso apareció Jack con un rostro de preocupación.
"Guzt, acompáñame. Ella no está bien de salud"...

domingo, 1 de mayo de 2011

Día 49: Revoluciones

Parte Uno

Había pasado antes. El mundo no se percató, pero sucedió. La revolución llega cuando el alma de Guzt se agita con agonía y quiere volver a emerger. Lo hizo hace unos dos años. Y ahora volvió a ocurrir.

"Entonces nos juntamos en La Cisterna" le dijo Dones.
"Si, choro. En La Cisterna"
La noche estaba oscura para hacer maldades, como dice la canción, pero Karev tomó la decisión de respetar lo que había con la candidata a quedarse con el puesto de novia.
Sólo sería una noche de un incomodo reencuentro, un par de bailes y volvería a Puente Alto. Nada más. Sólo tocar el límite y regresar. A demás, hace tiempo que no veía a David. Ese era el objetivo; verlo a él y no ser víctima de un tropiezo casual.
Karev colgó su celular y se colocó la chaqueta. En eso algo pesado y frío se dejó caer sobre nuca y cayó de bruces al suelo. Su vista se nubló penosamente y sólo pudo ver los pies de él.
"Lo siento" le dijo Guzt.
Dones sintió el caer de algo pesado, pero no tomó en cuenta. Siguió lavándose los dientes. Fue cuando en el reflejo del espejo apareció la misteriosa presencia del rebelde del grupo, con su mirada tenaz y una pequeña sonrisa de adrenalina en los labios. Dones sólo alcanzó a soltar el cepillo de dientes para poder defenderse, pero Guzt ya lo había noqueado con el martillo de su padre.
Los arrastró a los dos al sub-mundo y los dejó escondidos ahí.
Demían le había dicho que venía un extenso periodo en que él y Dones desaparecerían por deseo de Karev. No le pudo decir que ocurriría, sólo los hechos con respectó a su persona. Entonces Guzt no lo pensó dos veces y preparó un plan perfecto para divertirse la última noche de su existencia. Sería una noche junto a la única mujer que sabía como hacerle para divertir.


"¿Karev y Dones?" le preguntó Jack, cuando se encontraron en La Cisterna.
"Les salió otro carrete a última hora"
A Guzt no le costaba mentir.
Tomaron la Línea dos dirección Mapocho. Aquella noche sería inolvidable...


(Un especial saludo a mis amigos de Singapur y Malasia)
(A special greeting to my friends in Singapur and Malasia)

martes, 19 de abril de 2011

Día 43: El Cachito

El mundo entero a veces se pone la camiseta anarquista y reclama contra el sistema en que vive. Reclama por los altos intereses de las cuotas de algún pago. Por el cobro de la micro. El sueldo en la pega. Y mil cosas. Entonces a veces esas personas se olvidan de que quizás llegan a esta realidad dentro de un sistema: el cuerpo. Es un conjunto de reglas y capacidades. Lo comandamos como a nuestras tarjetas de créditos; si lo ocupamos en exceso, a los años nos cobra demasiado caro, pero si somos cautelosos y lo cuidamos como es debido, responde de la forma que queremos y no nos llevamos sorpresas. Órganos y personalidad hacen del cuerpo un lugar precioso para coexistir con esta realidad. Pero a veces este lugar se convierte en una prisión. El sistema también se releva.

Se celebró el cumpleaños de una cajera. Mi compañero tomó la avenida a alta velocidad y me dejó afuera de la casa. Tres vodkas y dos tequilazos me tenían mirando el mundo al revés. Procuré no generar mucho ruido mientras me calentaba un pedazo de la pizza que había comprado en la tarde después de salir de la pega. Mi vieja podía bajar y verme en un deplorable estado. Así que mientras sacaba el pedazo de Española hirviendo del microondas, me senté en el computador y lo encendí para revisar las redes sociales.
Fue cuando algo que aún no entiendo sucedió. Es vergonzoso hablar de esto, pero quizás me haga mejor.
De repente Pelirroja se me cruzó por la mente. En realidad no se cruzó, si no que vino a caer como un pedazo de concreto que explota al chocar con el suelo y me envolvió el cerebro por completo. Creí que mi mente se burlaba, acompañada del alcohol, y quería jugar a los trucos conmigo. El problema fue que no lo dejó de hacer. Estúpidamente, y no me canso de decirlo, me quebré recordando lo poco y nada que estuvimos juntos. Me reproché el modo en que la traté y como me desenvolví en la relación. Podría haber hecho mucho más, tal vez, me decía, y quizás aún estaría con ella. 
Mientras me tragaba el pedazo de pizza, me metí al Facebook de mi hermano y mediante aquel acceso entré al de ella.
"¿Qué haces?" me preguntó Dones "Esto ni siquiera lo hiciste después que terminó contigo"
No lo pesqué.
Busqué si aún tenía mi foto. Ahí estaba. Mi mirar observándola, aunque ya no tenía el escrito de abajo "(ELE)" Era obvio que ella ya había superado y la foto no era más que un buen retrato de un ojo de hombre con pestañas crespas.
Vi sus fotos de su titulación, mientras buscaba ahogar el nudo que me estrangulaba el pecho. Adoré su nuevo look.
"Esto está mal" me dijo Guzt.
"Si lo sé"
Abrí el blog y empecé a escribir. Le escribía a Jack, es más, el título tenía su nombre. Le escribía que necesitaba ayuda, que había colapsado por una causa perdida y que no podía seguir así. De ese calibre fue la cuestión.
Cuando sentí que había llegado demasiado lejos con el momento, cerré todo y apagué de golpe el computador. Aquello era físicamente imposible. No podía estar haciendo eso. Ya había pasado. Supuestamente estaba superada.
"Supuestamente" se burló Dones. Nunca se burlaba.
No habría subido algo así ni loco. En ese momento pensé que quizás aún leía el blog. Pero a la mañana siguiente mi mente, ya en un presentable estado, me recordó que ya no lo ve.

Debes conocer tu sistema. Saber cómo funciona. A veces se revela y se va en contra tuyo. Es ahí cuando es capaz hasta de destrozarte y dejarte inservible. Tu mente juega a que vives en otro mundo y te es difícil saber si estás durmiendo o aún estás soñando.

Gracias, Blog. 

lunes, 21 de marzo de 2011

Día 33: Léeme la Mente

"Tiempo sin salir" le dijo Demian, entrando al baño.
"Ene tiempo sin salir po'" agregó Guzt, mientras que se hidrataba el pelo, observándose en el espejo. "Quiero puro salir"
"¿Te puedo acompañar?" le preguntó Demian.
"¿En serio?" Guzt sonrió extrañado. 
Demian era el único que se acercaba amistoso al que era el rebelde del grupo. Nunca se oponía a su actitud ágil e incisiva. Siempre apoyó su política de resurgimiento en los tiempos de oscuridad en los que se vio inmerso el grupo. Y nunca dudó en defender su persona cuando Karev y Dones lo atacan por su actuar.
Los tiempos ahora son diferentes. Habían sido semanas arduas por motivo del cambio de puesto en el trabajo y no se había sentido en toda su plenitud la luz del cambio sufrido por los cuatros. Estaban con las mentes despejadas. Habían vuelto al camino perdido. Ahora los objetivos estaban claros. Era tiempo de relajarse un poco.
"Vamos. Pero no te quiero como lapa. Hoy día quiero bailotear harto y no quiero que me andí espantando a las ladys" agregó riendo.
"Tú tranquilo. Yo voy a andar en la mía"
"Así me gusta, Demian. Bien obediente"

La disco elegida por Ester fue la Xsezo. Gutz había pisado por última vez aquel lugar en Mayo del año pasado, junto a Karev, Isabella y Jack. Ahora lo hacía en compañía de Demian, viendo el momento como un reencuentro con las cosas que alguna vez perdió.
"Muchos recuerdos" dijo Demian, mientras bebía de su Sprite.
"Pero aquí estamos" dijo Guzt, respirando profundo.
Habían nuevos aires. 
La pista de baile estaba convertida en una caja llena de cuerpos sudados y excitados moviéndose al son de la música, mezclados en alcohol y jolgorio. Tiempos de desenfrenos. Hombres y mujeres se rosaban para encender más el momento y nadie criticaba lo que hacía el de al lado. Era un tipo de liberación hipocrita, porque era difícil poder moverse con tanta gente revolviéndose a tu alrededor. Así que no quedaba más que acercarse hacia la compañera de baile. Pegarsele para que el resto no te pasara a llevar.
En eso la mirada de Guzt se topó con otra que no esperaba. Quitó la vista y siguió bailando. Sin embargo, seguía sintiendo la fuerte presencia de aquella mirada. Se despedía de los tiernos ojos de una mujer de cuerpo casi perfecto, piel morena y una envidiable altura. Su pelo castaño oscuro y liso se acostaba radiante sobre su espalda y su cintura se guardaba curvada dentro de sus apretados jeans.
"Hay sólo un problema" le dijo Demian a Guzt.
"Ya lo vi"
El problema era un tipo de la misma edad de él quizás, de mirada oscura y brazos fuertes. Era su novio, el cual la protegía y celaba demarcando una fuerte barrera a su alrededor.
"¿Quieres saber qué piensa?" le preguntó el vidente.
"Ojalá pudiera saber, porque no entiendo la insistencia de su mirar" contestó Guzt, cruzando fugaces miradas con la morena.
"Déjame entrar en ti y sabrás" sugirió Dones.
"Yo sabía que erai gay, güeón" bromeó Guzt.
"Deja de decir estupideces y relájate" le dijo y desapareció.
En eso Guzt escuchó miles de voces que casi lo obligaron a arrancar del lugar. Fingió que nada pasaba y siguió bailando con su compañera. El problema fue que el ruido dentro de su cabeza era demasiado; la música y los que parecían ser murmuros se mezclaban provenientes de todas las direcciones como viejas que protestaban pegandole a las cacerolas.
"Hacelos callar" le pidió a Demian.
El ruido desapareció. Sólo quedó el retumbante sonido de la música en el ambiente.
"Eran los pensamientos de las personas que están acá" dijo.
"Así es" respondió.
"¿Y porqué Karev no quiere de esto?" preguntó casi excitado por el momento.
"Porque no cree en mí" contestó con palabras un tanto oscurecidas "Ahora enfocate en la mente que quieres escuchar" 
Guzt siguió bailando, torciendo la cintura al bum de los bajos de la canción que sonaba. Su compañera no sabía que para él no existía.
"Deja de mirarlo" escuchó de repente. Era la mente de su observadora "Mira para otro lado. O por lo menos disimula... No tenía idea que vendría"
Aquello era verdad. Para muchos integrantes en el grupo era desconocida la información de que Guzt asistiría a la fiesta.
"Entonces no es primera vez que me mira"
"Parece que no"
"Voy a llegar a la casa. Bajaré el colchón y dormiremos ahí. Ojalá que nos vallamos rápido, para..."
Era la mente del novio. Bailaba cerca de ella, siempre cuidándola de que nadie se atreviera a acercarse. Dejaba sentir la sensación de que no la soltaría en toda la noche, imaginando a cada momento lo que le haría al llegar a casa. Tuvo que salir de su cabeza.
"Que está fuerte este güeá"
"Wuoooo"
"Por la chucha, me llegó la regla"
"Me quiero ir y este gil no se pega nunca la avispá"
"¿Cómo estará mi hijo?"
"Sería peligroso meterse con ella" le dijo Demian.
"Él igual mira. Debe cachar que lo estuve mirando" pensaba ella.
"¿Por qué cresta soy del gusto de las minas comprometidas? ¿No puede aparecer una sin compromiso? Una niña de sonrisa linda, que esté estudiando algo relacionado con comercio. No sé. Siempre es la misma güeá" dijo un muy apestado Guzt.

Al final igual hubo un momento de baile con ella y otro de conversación. Estudió algo relacionado con la rama de la psicología y tenía un nombre harto raro. Pero a Guzt no le importaba... tan sólo observaba su atractiva sonrisa y el ir y venir de su mirar.



martes, 22 de febrero de 2011

Día 21: Olfato Asesino

Guzt tiene la habilidad de saber qué decir cuando una dama está necesitada y quiere ver más allá del mundo que le entrega la rutinaria vida junto a su novio. Se lo guarda y se hace el tonto, pero sabe muy bien cómo hacer para que a las señoritas les incomode en demasía los choques eléctricos que experimentan cuando hablan con él.  Ole a kilómetros de distancia el hambre de una noche de alcohol y pasión, viéndose como protagonista de la escena.  Conoce bien las señales que despide la hembra en celo que ya no puede más de imaginárselo susurrándole al oído lo que quiere que le haga. Inclusive, para no cometer errores y hacer del acto un crimen perfecto, no se deja embaucar por la excitación y mueve con sutileza las piezas. El rey cree que la reina está protegida, pero es humano y tal característica lo hace caer.

El otro día llegó una conocida a su ventana de chat en feis. Se habían encontrado hace unos meses en una fiesta en las parcelas al norte de la ciudad. 
"¿Te gustó mi hermana?" le preguntó.
"Nooo" contestó él "Está comprometida. Yo no soy de aquellos" dijo y bebió de su wisky.
Ella rió íronica y mientras bailaban se le acercó sensual, bajo la oscuridad que dejaban los vacíos de luz.
"Te conosco, Guzt" le dijo, penetrandole con la mirada y con las uñas en la espalda "Sé cómo eres"
Él esbozó una sonrisa, no por lo dicho, si no por lo que decía tras palabras.
Te conosco y eso me excita demasiado de ti.
"Tú no me conoces" le dijo Guzt al oído.
También sonrió cuando se abrió la ventana del chat en feis. De alguna forma u otra encontraba delicioso lo predecible que son las mujeres cuando desean algo y no tienen suficiente agua para apagarlo.
"¿Estás con alguién?" le preguntó ella.
"No" le contestó él "Estoy en mi época. Así que prefiero estar solo. Preocuparme de mí"
"Te gusta el picoteo"
"Siempre crees saber cosas de mí" le dijo Guzt "Es algo adrenalínico lo que estoy viviendo y eso me encanta"
"¿Pero cómo no estás con nadie? Si tú igual tirai arta pinta" le dijo la conocida.
Sabía que la frase era una carnada, con un gancho gangrenoso esperando a ser picado. Pero el terrorifico Guzt es demasiado inteligente. Analiza y elige con pinzas las palabras que tiene que decir. Apuñala y mata sin ninguna cuchilla.
"Gracias" le contestó sutilmente. 
La conversación avanzó, desviándose hacia otros temas. Pero la hembra tiene hambre y en cualquier momento vuelve a por la presa. No demoró mucho.
"¿Cuandos nos vemos?"
"Cuando haya otro carrete" le dijo Guzt, preparándose para lanzar su carnada "Porque yo te invitaría a salir, pero no se puede"
"¿Por qué no?" saltó ella "Si yo puedo salir. No estoy muerta"
La cazadora se volvió presa y cayó en la trampa. Guzt sabía que si le decía que salieran esa misma noche, ella diría que sí. Le encantaban sus grandes y profundos ojos verdes, la línea que forma su boca al sonreír. La margarita en sus mejillas, mezcladas con el brillo de su rostro. La curva que se pronuncia hacía afuera cayendo a sus caderas. La forma en que sus pechos se mueven. Se remojó los labios. Fue en eso que apareció Dones.
"Ni se te ocurra"
"Ya llegó el saco güea" dijo molesto.
"El pololo de ella te tiene buena. Él espera los carretes de las parcelas para verte y tomarse un copete. Son una pareja feliz ¿Por qué te quieres meter ahí?" 
"Porque tu novio me cae bien" escribió Dones, robandole el teclado a Guzt "A demás, ustedes son una pareja genial"
"Igual peleamos arto" contestó ella.
"¿Por qué no me dejai darle lo que quiere?" le dijo Guzt, en vista de la respuesta.
"Porque no es ético" 
"No ético es meterse en la vida de los demás" le dijo, arrebatandole el teclado "Bueno, cuando estés enojada, yo te puedo quitar el estrés" escribió en la ventana.

lunes, 24 de enero de 2011

Día 11: El Pasado Eterno

Su sonrisa siempre me atrapa. Se alisó el pelo para la ocasión. Sus ojos resplandecían como nunca. La abracé fuerte y le deseé un feliz cumpleaños. Brillaba como una estrella fugaz en el firmamento. Era el centro de la atención y despedía una contagiante estela de felicidad. Era su día y en la fiesta concurrida, llena de rostros amigos, ella era la protagonista.

Recuerdos de niñez me atraparon la mañana que Jack me llamó. Abría la puerta para entrar a buscar su cartera y David me decía que la habían dejado afuera, en la banquita al lado de la puerta. Era la última vez que lo vería. De eso hace más de un año y medio. Ahora mi amigo me contaba sorprendido por el celular que hace unos días le había golpeado la puerta. Lo último que habíamos sabido de él era que Nadia, su polola y conviviente, estaba sufriendo una devastadora enfermedad y que tuvieron que volver a El Puelche, porque los gastos médicos de ella absorbieron todo el dinero que tenían y no les alcanzó para pagar el arriendo.
"Güeón, le dio cáncer" me dijo Jack.
El metro, lento y ruidoso, se sumergió en las profundidades del túnel que conectaba con estación Vicuña Mackena, y todo fue oscuridad. Al frente mío, una rubia asqueada observaba mi cara de impacto. 
"¿Y cómo está?" fue lo único que pude preguntar.
"Está bien. Pero casi se nos va, Karev" dijo Jack.

"Entonces disfrutó harto las vacaciones" le dije.
Su hermana tecleaba incesantemente el teclado, como hipnotizada por la pantalla o poseída por ésta.
"Siii" contestó.
Y ese momento incomodo de silencio nos atrapó sin dejar que nos defendiéramos. Nadie dice nada y a la misma vez ambos buscamos qué preguntar. El problema fue que él ganó el duelo con una pregunta que me descolocó a tal punto que casi caí de hocico al suelo.
"¿Cómo está Jack?"
"Eeeh-ee... está bien. Se quedó en casa con don Jack porque están solos los dos en casa" respondí, rogando que no haya notado el titubeo.
"Aaah" contestó.

"Al principio le dijeron que era una amigdalitis. Pero después siguió con los dolores en la garganta y comenzó a sentir mareos. Así que se pagó una consulta por la isapre y ahí le pillaron el linfoma en la garganta. Estuvo seis meses con quimio, güeón" 
La gente subía y yo no podía decir nada. Era segunda vez en menos de un año que sabía que un amigo se había sometido a un tratamiento tan nocivo como la quimioterapia y no estuve ni siquiera cerca de enterarme. A demás, David no era cualquier amigo. Eramos íntimos, fraternales. Tan sólo pasó el tiempo y nuestras vidas tomaron rumbos en direcciones garrafalmente distintos y la comunicación se perdió. Una serie de eventos desafortunados. Sin embargo, creo que es normal perder a personas en el inicio de la toma de riendas de nuestras vidas. Mal que mal, nos enfocamos más en otras cosas. 
"¿Ahora está bien?" le pregunté.
"Si, pero te tengo otra noticia"
"¿Qué pasó?"
"Va a ser papá"

"¿Y el peor es nada?" le preguntaron.
No supo contestar. Me quiso mirar, pero decidió no girarse.
"Esta noche estoy soltera"
"¿Y tu amigo?" me atajó Betsabeth, pasándome un vaso de vodka con Sprite.
"No vino" le contesté cortante.
"Si sé que no vino" me dijo íronica "¿Por qué no vino?"
"¿Cómo tan agüeoná?" le preguntó Guzt y luego se giró a ver a Isabella.
Betsabeth sólo pudo descargar una mirada de aceptación.

Nadia tenía ovarios poliquisticos. Es decir, las posibilidades de concebir a un bebé eran casi nulas. David logró acertar al pequeño porcentaje y ahora un pequeño Davicito viene en camino. 
"Nos queremos juntar todos. El Juan, el Pardo y el Veas. Es hora ya de reencontrarnos, y hacer un asao" 
"Obvio po'" le dije contento. 
No hay nada como los reencuentros. 

viernes, 21 de enero de 2011

Día 10: Pasos (Parte 2)

“Es una cuestión de lógica” decía Dones “Te tomaste dos años de soltería cuando estuviste con Alejandría, con la cual duraste nueve meses, y cuando duras dos años en una relación, no te das ni siquiera dos horas para estar solo”
“Sólo ocurrió” me defendí.
“Es que no debería haber ocurrido. Deberías haber seguido tu proceso para poder reestructurarte. No tenías sensibilidad. No tenías tacto. Dos años de relación, contando los últimos meses para el olvido, te dejaron sin nada. Pero tú te quisiste involucrar con la señorita Yyy y no hubo rango de tiempo de reconstrucción. Ahora, no debes pensar que es algo que todos necesitan, pero lamentablemente a la mayoría le ocurre igual. Todos necesitamos de un tiempo para poder pensar en uno y volver a encantarse de querer estar con otra persona”
“¿Pero como yo no me di el tiempo entre Joan y Belén?” preguntó Guzt “Y lo más bien que lo pasé”
“Pero es que vo erí un caliente de mierda” le dijo Dones.
“Hombre. Soy hombre. Tengo libido. Algo que tú no tienes”
El sensato se giró hacia mí, ignorando al inmaduro de Guzt.
“El problema es que te volviste a equivocar cuando, después de terminar con Yyy, empezaste a pololear con Xxx. Más acabado estabas. Y tres meses después del fin de la dolida y destructiva relación con ella, estando en tu punto más bajo, comenzaste una relación con Zzz. Entonces… ¿De qué estamos hablando?”
Dones, dueño de la palabra y la razón, hablaba de pies sobre una base indestructible y argumentos con un peligroso filo. Sin lugar a dudas había logrado elevarse y observar desde las alturas el problema, cosa que yo no había podido.
“¿Entonces?” le pregunté, entregado a su idea.
“Yyy nunca debería haber existido en el tiempo que existió. Deberías haber esperado. Xxx era la indicada, pero como lo tuyo con Yyy había terminado hace poco, tampoco debería haber existido. Y para qué vamos a hablar de Zzz. Ella recibió los escombros de Karev. En resumen, estas últimas tres relaciones no deberían haber existido en el tiempo que vivieron” decretó.
Sumido en el silencio y bajo la mirada de ambos, me quedé encajando la idea, que aunque lo negara, era totalmente cierta. Ignoré mis pasos y ahora estaba ahí, buscando la luz, esperando a que un milagro me quitara la angustia, la que se fue borrando a medida que entendí que era lo que venía ahora.
“Debo estar solo”
“Por un buen tiempo” me dijo Dones “Ni siquiera tienes las fuerzas para pensar en otra persona, entonces ¿Para qué imponerselo?” 

Día 9: Pasos (Parte 1)

“¿Te acuerdas de la mitosis en cuarto medio?” me preguntó.
Lo observé no logrando entender a donde quería llegar con tan banal pregunta.
“Fue mi materia favorita” le respondí, volviéndome a mirar las estrellas.
Un viento casi imperceptible hacia oscilar en un penoso vaivén a las ramas de los árboles que flanquean las orillas de Eyzaguirre. Y en lo alto el paso de la corriente hacia Pirque se dejaba escuchar con demasiada presencia.
“¿Qué ocurría si uno de los procesos fallaba o no se producían?”
“La célula no se formaba correctamente, o simplemente no se formaba” le dije como si hubiera leído la frase desde un libro. Eran 3 horas de hipnotismo de alrededor de 43 hombres con la atención fijada en la chillona voz de una mujer que sabía más de lo que hablaba. 3 horas en el viejo laboratorio de biología en el Borgoño. 3 horas de ciencia pura. 
“Algo así te pasó a ti” me dijo Dones “No seguiste tus procesos y por lo mismo no te has podido reestructurar correctamente”
“Él no es una célula” le dijo Guzt.
Dones rió de su ignorancia y se dispuso a aclarar su punto.
“Partamos por donde todos parten: el principio. ¿Quién fue tu primera polola?”
“Jocelyn” le respondí.
“Joooooceeeelyyyyyn" escribió con el dedo en el aire. El nombre quedó suspendido a una altura de unos 150 centímetros, bajo letras de un amarillo resplandeciente.
“¿Qué tal fue la relación?” me pregunto.
“Tranquila. Normal” contesté.
“Nada de peleas y fluida” agregó Dones “¿Cierto?”
“Aburrida fue la güeá” soltó Guzt.
Con Dones lo miramos disgustados.
“Pero si es verdad po’. Se veían sólo los fines de semanas y nunca hubo algo de acción” se defendió.
“Sí. Sin embargo, la pasé bien en esa relación” le contesté “Prosigue” le dije a Dones.
“¿Cuánto tiempo duró la relación?” me preguntó.
“Siete meses” No era necesario hacer memoria.
Entonces Dones de bajo del nombre, con una luz azul que se despedía de su dedo, escribió el periodo de duración.
“Bien. Después de terminar, estuviste otro lapso de tiempo solo…”
“Un año y medio” me adelanté.
Dones no dijo nada. Tan sólo escribió al final de la lista, con un tinte de color rojo escarlata, la nueva información.
“Luego empezaste tu relación con Alejandría, la cual duró nueve meses. Terminaron y estuviste otro año y medio más solo” apuró la explicación escribiendo al costado derecho de Jocelyn el nombre de Alejandría, de bajo el tiempo de duración y al final el tiempo que estuve solo después del termino.
“Tu tercera polola fue Daniela” dijo escribiendo el nombre al final de la fila de nombres “Con ella duraste dos años. Después vino…”
“Hey! Dones. Te faltó escribir el tiempo que estuvo solo después de terminar con Daniela” lo detuvo Guzt.
Dones se quedó de espalda a nosotros, mirando la lista. Acto seguido, bajó el dedo y me clavó una mirada interrogativa.
“¿Tengo que escribir el lapso de tiempo de estuviste solo?” me preguntó, dibujándose en el rostro una sonrisa de sabelotodo.
“Obvio po’” dijo Guzt totalmente seguro de lo que decía.
“No” respondí “No hubo tiempo de estar solo entre Daniela y la que vino”
“¿Y eso qué tiene?” preguntó Guzt.
“He ahí el problema, idiota” le dijo Dones, molestándose por su ignorancia “Interrumpió un proceso importante para él y es por eso que ahora está así. Se saltó Su proceso. Falló una etapa en la mitosis. Ese fue el gran error” 

lunes, 17 de enero de 2011

Día 7: Hambre

"Siento que todo está roto" decía Peter, bebiendo de su vaso de cerveza "Por el cuerpo me recorren unas ganas inagotables de estar con otra mina. Quiero puro serle infiel, güeón. Quiero salir de ahí. Ya no quiero verle más la cara a ese viejo culiao"
"¿Y sabí por qué sentí eso?" le preguntó Guzt.
Peter negó con la cabeza, esperando a escuchar las respuestas que necesitaba.
"Porque nunca en tu vida te has preocupado de ti. Has aguantado para hacer feliz a los demás y no te has encargado de preguntarte qué es lo que te falta a ti"
Peter llamó a eso de las cuatro a Guzt, cuando el sol está comenzando a bajarse del cielo, pero quema como si un tren a carbón gigantesco estuviera cruzando el aire al revés y llenara con todo su humo la atmósfera. Al contestarle, le informó de la fiesta que ofrecerían en Pueblo Solo el día viernes, porque también asistiría Evan y Cecilia y sería entretenido tenerlos a todos ahí y verse después de tanto tiempo. El moreno estaba trabajando y se le hacía difícil hablar, así que casi susurrando contestó que no podía porque con Irene irían de camping el fin de semana.
"Te estaba llamando, perrito, porque necesito juntarme contigo a conversar" Le dijo "Estoy chato, güeón"
Guzt lo último que quería era seguir dándoselas de psicólogo el verano. Ya tenía bastante con Jack, Isabella, Ibzeen y otros personajes que se le cruzaban como si fuera el último Freud en el mundo. Así que lo empezó a evitar diciéndole que tenía que salir, que hacía mucha calor y que el carrete del viernes en la noche sería una buena oportunidad para hablar. Pero Peter ofreció una dolida resistencia. En realidad estaba mal y necesitaba urgente una voz que apaciguara su angustia. A Guzt, como nunca en el año, le floreció su lado amable.
"A las ocho en la Argentina" le dijo y colgó.

Irene es una muchacha de media estatura. Del tipo de mujer medio, de las poblaciones violentas. Lindos ojos, pelo desordenado, pequeños senos y un trasero deseable. Guzt no sabe en que momento la dejó de ver como una amiga y la comenzó a desear como a una mujer. Quizás fueron todas esas noches en que la consoló al verla llorar por las constantes peleas con Peter. Era sólo cosa de darle un beso y con sus caricias borrar todo el sufrimiento. Y de pasada devolverle la mano al moreno por todas las veces que ya le había sido infiel. El problema era que Dones y yo siempre le habíamos advertido de todos los problemas que podría acarrearle el hecho de meterse con ella. Al fin y el cabo era su amiga y polola de su amigo. 
Pero todos sabemos que a Guzt le importa un pepino lo que digamos nosotros. Así que ahí estaba en el Club Therieyd, con Irene fumando aburrida del momento y a Peter a su derecha, escuchando al moreno hablar de Concepción, Dichato y Tomé ya que existía la posibilidad de un viaje a principios de Febrero. Eran al rededor de las nueve de la noche ya. Y Guzt sólo podía observar como los labios de Irene se deslizaban lentos y mojados por el filtro de su cigarro después de darle una aspirada, imaginando como esa boca le daría el "sí" el día que él le pedirá que se vallan a olvidar del mundo en algún motel barato.
"Al baño" le dijo de repente Dones"A-ho-ra"
Guzt, sin decir nada, pero descargandole una potente mirada de ira, se disculpó y partió al baño.
"Sólo tres palabras: Ella es tu amiga" le dijo Dones.
"Esas son cuatro" le dijo Guzt.
"Da lo mismo. Sólo te pido que pienses con la cabeza y no con el pene. Ella es tu amiga y él tu amigo. Sería anti-natural que te metieras con ella. Porque si estás pensando que le vas a hacer una favor, estás muy equivocado"
Dones estaba un tanto alterado. Era raro verlo así porque su desplante era siempre el de un tipo calmado y siempre con aires de culto, pero no era de él enojarse tan fácil. Por otro lado, Guzt odiaba que lo sermonearan y sobre todo en materia de relaciones de este tipo. En realidad, odiaba que se metieran en su vida y cuestionaran sus acciones.
"No me la voy a comer hoy día..." dijo el orgulloso.
"Y nunca" le interrumpió Dones.
Guzt, queriendo atravesarle el estomago con una cuchilla, tan sólo pudo hacerle un desprecio y salió del baño.
En la mesa del Club, Irene se alistaba para retirarse.
"¿Te vas?" le preguntó Guzt.
"Si. Tengo a mi hija con mi mamá en la casa y si llego más tarde me van a hacer ataos" le dijo dándole un beso en la mejilla.
La vio alejarse por el pasillo de mesas hasta la salida, observando su pantalón de tela y la polera roja que le envolvía el dorso. Algún día te quitaré toda esa ropa, pensó y luego se sentó a hablar con Peter.
"¿Qué pasa, compadre?"
"Siento que todo está roto" decía Peter, bebiendo de su vaso de cerveza "Por el cuerpo me recorren unas ganas inagotables de estar con otra mina. Quiero puro serle infiel, güeón. Quiero salir de ahí. Ya no quiero verle más la cara a ese viejo culiao"
"¿Y sabí por qué sentí eso?" le preguntó Guzt.
Peter negó con la cabeza, esperando a escuchar las respuestas que necesitaba.
"Porque nunca en tu vida te has preocupado de ti. Has aguantado para hacer feliz a los demás y no te has encargado de preguntarte qué es lo que te falta a ti" 
Guzt sabía que hablaba desde la parte más oscura de su corazón, moviendo las piezas a favor de él para que las acciones y las consecuencias lo llevaran a tener a Irene entre sus brazos. A veces se admiraba del modo de trabajo de su perversa mente. En otras le asustaba. Pero más allá de todo lo que deseaba y ansiaba, al frente había una verdad irrefutable: Peter era su amigo y eso nunca iba a cambiar.
"Lo que tienes que hacer es sólo empezar a pensar en tu felicidad. Uno lucha toda la vida por las personas y por su bienestar, hasta que llega el momento en que te traicionan y no los vuelves a ver nunca más. Nadie puede ser necesario en tu vida. Tampoco te digo que no quieras a tus cercanos, pero no pueden ser necesarios. Vuelcate a pensar en ti y en lo que necesitas ahora" le dijo Guzt.
Peter le sonrió y le dio las gracias.
Agradece que no me voy a meter con tu mujer, pensó Guzt.

viernes, 7 de enero de 2011

Día 4: Sub-Mundo

Dones y yo no nos podimos mover. Guzt nos quebró el equilibrio y se abalanzó sobre el cuello de Jack. Ambos cayeron de bruces al suelo y comenzaron a forcejear. Traté de separarlos, pero Dones me detuvo.
"Él necesita esto, Karev" me dijo apenado.
"¡Imbecil! ¡Idiota! ¡Eres un maldito idiota!" le gritaba Guzt con desesperación.
Jack logró sobreponerse y lo azotó contra el suelo.
"¡Escuchame!" le gritó Jack. "Queremos darnos una oportunidad. Ella quiere que confíe" dijo, buscando calmar la agitación de su respiración.
Por un momento la calma se hizo de las mentes y los tres tratamos de entenderlo, porque las caídas y las levantadas habían sido tantas, que resultaba difícil entender el nuevo retorno después de todo lo que había pasado. El problema era que Guzt era el más exaltado de todos, y no hayaba la forma de encajarse la pieza "Reconciliación", así que tomó nuevas fuerzas, se levantó y se abalanzó sobre Jack otra vez, dejándolo estampado bajo un seco ruido contra la pared.
"Muy bien. Tomaste tu decisión. Y la respetamos. Ahora tu respeta la nuestra. Nos aburrimos de seguir viendo como te hundes en la mierda. Así que ahora en adelante no queremos escuchar más del tema ¿Okey? Y no pidas más consejos y ni una mierda. Arreglatelas solo cuando llegue el momento en que caigas otra vez. Porque volverás a caer. Y la caída será más fuerte, teniendo que tú, solo, tener que volver a pararte. ¡Solo!"
"Guzt, calmate" le dije. "No sirve de nada gastar palabras una y otra vez, porque en un tiempo más nos vamos a ver en la misma situación"
Al parecer lo dicho calmó al orgulloso y se alejó del caído, siempre manteniéndole la mirada de desprecio y decepción. El sub-mundo por un momento se ahogó de calma otra vez. A lo lejos, en los pasadizos que daban con aquel oscuro y húmedo cuarto, se escuchaba el incesante caer de gotas y el cliqueo de las patitas de ratas asquerosas filtrándose por las paredes. Jack se recompuso, se ordenó la polera que Guzt había desordenado y volvió a levantarse. Obviamente no quería quedar con las palabras en la boca.
"Sé que no tengo el apoyo de ustedes" dijo "Lo acepto..."
"¿Y qué más querí, güeón?" le preguntó Guzt, interrumpiendole "¿Qué te aplauda? Te aplaudo po', culiao" le dijo y comenzó a aplaudir con fuerzas e ironía.
"Dejalo terminar" le detuvo Dones.
"Esto es mío. Me quedo con esto" continúo Jack. "Yo lo quise. Yo lo decidí. Si me voy a la mierda, me voy. No hay que hablar más del tema. Sólo me queda pedirles disculpas por todos esos momentos en que les pedí ayuda. Por haberles calentado la cabeza"
"No pidas disculpas" le dijo Dones.
"Disculpate a ti mismo" lo atacó Guzt.
"Prometiste..." le dije y algo me impidió seguir. Era aquel incomodo nudo en la garganta, ese que aparece en el momento menos apropiado "Prometiste tantas cosas, Jack... Yo sólo quiero saber dónde quedaron todas esas promesas ¿Qué querí que pensemos nosotros ahora?"
"Si este güeón no tiene idea donde está parao" lanzó Guzt.
"Sé que piensan que soy un imbecil. Lo sé. Sé que piensan que soy un conchesumadre. Que las estoy cagando otra vez. No tienen para que resfregarmelo en la cara, amigos" trató de defenderse con una voz tambaleante.
"Amigo no es el que te dice 'sí' a todas las cagás que te mandai" le dijo Dones.
"¡Lo sé, Dones!" gritó Jack, desesperandose. Eran demasiado los ataques "Sé que siempre han estado ahí. LO SE. Y es porque son los únicos güeones en esta cagá de país en los cuales confío. Cuando les pedí consejos, siempre hubo uno para mí. Y cuando me dicen las cosas, sean malas o buenas, me las como calladito. Ahora aperro solo. Lo sé. Lo tengo más que claro. Así que no los voy a güebiar más. Nunca más los voy a molestar"
Se había revestido con un escudo. Jack pensaba que lo queríamos hundir. Estaba equivocado. Lo queriamos sacar de aquel sub-mundo y llevarlo a la luz. Enseñarle a volver a caminar otra vez. Que pensara que era un espinilla en el culo era un error.
"No es que nos molestes" le dije "Eso nos da lo mismo. Lo que pasa es que nos duele verte sufrir ¿Entiendes? Duele. Duele más que la mierda. He pasado noches tratando de hacer que nunca se hayan conocido. Por ti. Porque te jodiste la mente y la vida y te hace ser nada. Me da lo mismo que pidas el consejo una y otra vez, Me da lo mismo que te caigas por un sueño. ¿Pero verte sufrir por esto? No... No lo aguantamos. Es tu dignidad la que se perdió. La que no está. Y yo te amo, güeón. Te lo juro. Pero ya no más. Es suficiente"
"Sé que están agotados. Cansados..." dijo.
"No estamos cansados" le interrumpió Dones "Estamos dolidos. Pero necesitas esto. Estar sin un apoyo... Caminar solo"
"Yo lo único que necesito es entederme a mi mismo. Y si eso incluye caminar solo, lo asumo"
"Sin nosotros, quizás entiendas mejor" le dije.
La oscuridad llenó el sub-mundo. El aire desapareció. Y la luz no entró.

sábado, 1 de enero de 2011

Día 1: El Segundo Punto

Fue como morir. Porque dicen que cuando se está muriendo, la vida pasa al frente de uno como en un segundo. Mi vieja estaba dando las gracias por la comida y por haber estado juntos en la cena, las velas se movían en un lento y placentero vaivén y Elvys nos cantaba Love me no sé cuantito de fondo. Y todo el año pasó frente a mis ojos. No quería que me ocurriera, pero pasó. Entonces un tipo te pesca la garganta y te la apreta hasta que los ojos se te cristalizan, mientras que millones de sensaciones se mezclan en tu pecho y te obligan a querer gritar. Pero yo hacía como que escuchaba a mamá, mirando hacia otro lado para tratar de esconderme del momento.
"Mira las lucecitas del árbol de navidad" me decía Guzt "Mira las putas luces y así te olvidarás"
"Ni el árbol más grande del Universo podría hacer que olvide todo lo que pasó" le dije "Debemos estar un tanto agradecidos por el año que se va"
"Pero querí puro llorar po', güeón" se burló.
"Y vo igual" le dije.
"Maldito año" me esquivó.
Desde la noche del terremoto hasta la tarde en la pieza de Peliroja. Todo, con lujo de detalle. Como la mejor película de mi vida. Con efectos especiales y toda la parafernalia.
"Es sólo un cambio de día más" me dije por dentro "Sólo otro día más. Nada de sentimentalismo y güeás. Un año más. Habrán años más difíciles y tú melancolico por éste? Pfff. No seas bobo"
"Fue difícil" me dijo Dones "No te culpes por sentir lo que estás sintiendo. Es normal"
"Gracias" le sonreí "Necesito de ti este año que viene"
"Siempre estaré ahí" me dijo devolviendome la sonriza "Lo sabes muy bien"
"¿Sabes? Es más facil sonreír ahora" le dije y miré la mesa.
La carne tierna y jugosa estaba en el plato esperando. Mi garganta ya estaba deshabitada de penas y angusitas. Ya respiraba con facilidad. Respiro con facilidad. Y despertar en la mañana pensando sólo en ti y en nadie más es lo más tranquilizante que me puede estar pasando.
"¿Qué haré hoy?"
Estupida sonriza en mi rostro de estupido feliz. El año sólo tuvo la mala suerte de acorralar momentos negros. Ahora sólo estaba tranquilo, respirando un aire frío. 

Sonreir es más facil.