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Mostrando entradas de enero, 2012

Día 132: Hasta Luego

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Anoche soñé que perdía a Emilia. Era la misma sensación de duda e incertidumbre que sentí alguna vez con Pelirroja. Caminaba hacía mí y torció la vista tras sus gafas. La llamaba con desesperación y no me miraba. Sus ojos estaban clavados en la presencia de un hombre que desde lejos la miraba. Entonces más fuerte le gritaba y menos entendía porqué me dejaba. La duda era un barro que me tapó las narices.  De repente Jack me llamó y me dijo que lo habían posicionado en Arica para cursar el año de formación en la escuela de Carabineros. De pronto noto que es el único amigo hombre que tengo. Mi mejor amigo. Y ahora estaba a punto de emprender el vuelo a cumplir sus sueños. Recordé cuando tenía 5 y el 7. Salíamos después de almuerzo en bicicleta a la Mestranza de San Bernardo. La vez que estuvimos en medio de una balacera. Cuando veiamos pornografía a escondidas de nuestros padres. Esos momentos de grandeza al empinanrse una botella de cerveza. Los consejos cuando como jil andaba ...

Día 131: Conexión

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Hola. ¿Estás ahí?  El universo parece tan bello esta noche. A veces me gustaría saber que hay en las estrellas que tan atentas nos miran. Los vehículos corren al revés. Me besas como si nunca más me fueras a ver. Como si fuera el adiós. Sé que me extrañas. Es raro... Quizás un poco más arriba de esta realidad, de este estar, hay líneas de energía que permiten transportar los pensamientos. Toda una red que interconecta lo que en nuestros cerebros se genera. Te puedo escuchar. Te puedo sentir. Te sientas de forma extraña. Ya está oscureciendo. Sé cosas que no debería. Escucho lo que no debo. Estás tecleando un computador. Hablando con un hombre por teléfono. Nosotros no necesitamos un teléfono. Te acuerdas que te hice explotar. Te imaginas a los dos en una playa, abrazados y sin nada que decir. Reímos y no nos complicamos. Juego a que te controlo. Y en verdad te controlo. Entonces te colas en mis huesos y en mi piel. No quieres que esto nunca acabe. No quieres que el sig...

Día 130: Amanecer

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Saltó de la cama, corrió y se volvió borrosa tras cada paso. Tomó su cartera. Le grité que regresara pero mi voz no se escuchaba. Abrió la puerta y salió. Día 1, Parte 2 Desperté de golpe sobre el suelo. La luz del sol se filtraba entremedio de las cortinas metálicas. Me levanté y la cabeza se me partió en dos. Tenía la boca seca debido a la ingesta del ron. Mis ojos quisieron explotar. Me quedé inmóvil por algunos segundos para que mi cuerpo pudiera asimilar que había despertado. Al rededor no había presencia de ruido alguno. Todo era completa paz. Una extraña paz. Intenté abrir los ojos nuevamente con éxito. Fue entonces que de golpe la amargura de sentir que eran las cuatro de la tarde me ató la garganta. Los tímidos rayos del sol que bañaban la sala de ventas del minimarket generaban la sensación de que estaba próxima la hora para ir a almorzar. Pero la idea no tenía ni pies ni cabeza. No podían ser más de las ocho de la mañana. Mi relevo iba a llegar a esa hora, y ...

Día 129: Secuestrado

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468 días antes, Parte 2 La noche y la luna volvían a ser reinas de Frutillar. Era extraño escuchar la tranquilidad rondar por los pasillos de la posta después de una tarde tan movida.  Pero aquel momento relajante inyectado a la vena era lo mejor que podía estar sintiendo. Escribía los procedimientos realizados en la carpeta de nuestro paciente, mientras que sentada su lado cuidaba de los monitores que vigiliban su pulso y signos vitales. Lejano por el pasillo hacia la entrada, se podía sentir el abrir y cerrar apresurado de la puerta que daba al lobby del recinto. Hacia el otro extremo el eco de las voces de Jacinta y Lorena retumbaban distantes. Todo volvía a estar como siempre. En eso fue que el carabinero se estremeció levemente bajo un quejido. Me aproximé para descartar cualquier indicio de un nuevo colapso y de pasada confirmar que su conciencia estaba sintiendo los dolores de sus heridas en la cabeza y el pecho. Observé el monitor; su pulso se elevó unos cuantos digito...

Día 128: Año Nuevo

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624 días antes, Parte 1 Caminaba dirección a mi oficina. El proyecto marchaba a una velocidad que nunca había esperado. Era tiempo de llegar a mi escritorio y poner manos a la obra. Las personas pasaban a mi lado y extrañadas observaban al hombre que se sonreía solo. En eso mi celular vibró con fuerzas desconocidas en mi bolsillo. Ahora recuerdo que lo que menos me importó era que el número no lo tenía registrado en mi agenda. Contesté y la voz seca de un hombre se dejó escuchar desde el otro lado. “¿Don Eliseo Garrido?” “Con él mismo” contesté sonriente. No podía olvidar el rostro del gerente de la corporación al ver mi proyecto. El tipo se presentó, pero no tengo memoria de su nombre. Sólo recuerdo que cuando me dijo que era sargento de no sé que puta comisaría, el corazón me dio un vuelco. “¿Qué sucede?” “Hubo un accidente” dijo titubeante “Sus padres y hermano fallecieron” Día 0, Parte 2 Un Red Label brilló extrañamente lejos en la estantería. Un Red Label se...

Día 127: No Rendirse

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468 días antes, Parte 1 Fue todo rápido y agresivo. Recuerdo que dos corpulentos paramédicos embistieron la puerta de acceso al hospital, gritando que todos se hicieran a un lado en el pasillo. Luego dos paramédicas entraron raudas con la camilla de la ambulancia, y arriba de ella el herido del cual nos habían comunicado. "Ataque sorpresivo a carabineros. Un herido grave en camino. Signos vitales bajos" chicharreó la radio. Solté el lápiz y me asomé por la puerta de mi oficina hacia el mesón de atención. Ahí Lorena y Jacinta trabajaban sobre algunos exámenes. Les pedí que prepararan la sala de urgencias y todos los cuidados que solicitaba la abismante situación. "¿Dónde?" me preguntó una de las funcionarias. "Box 1" le dije. La camilla pasó frente a mí y pude ver a un hombre muy mal herido, quizás inconsciente, tirado sobre ella. Su rostro ensangrentado por heridas en su cuero cabelludo, denotaba la brutalidad del ataque que había recibido. ...

Día 126: La última Noche

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Estreno nueva serie. La primera parte se dividirá en 5 entradas. Aquí su primer capítulo... Día 0, Parte 1 Estiró los brazos hacia el cielo azul y la brisa hizo flamear su vestido floreado. Yo estaba tirado en el pasto y no me podía levantar, más estaba feliz de verle sonreír y luego mirar hacia arriba. El sol me golpeó fuerte el rostro. De pronto todo se oscurece y puedo sentir el aroma de su piel; una tarde de arduo trabajo, el hacer el amor y su perfume lavanda y fresas de cincuenta mil pesos. Las risas de su boca se alejan de a poco a medida que siento que voy despertando. Me siento tendido boca abajo sobre la cama y las sábanas desordenadas. El viento hace que las cortinas aleteen lentas y parsimoniosas, dejando ver a los lejos a un pequeño sol escondiéndose tímido detrás de los cerros, despidiendo una punzante estela color fuego y durazno sobre las nubes que penosas lo miraban caer. No me quería levantar. Ella dormía prisionera del cansancio de los días. Alg...

Día 125: Liberense

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Guzt llegó en silencio, como aquel perro torpe que recibió una palmeteada por travieso. Se sentó a mi lado y contempló el fin del planeta. Al notar que extrañamente no venía con ninguna pesadez en la boca, crucé mis brazos sobre mi nuca y me acomodé a gusto en la silla de playa. Más allá del cielo un planeta erupcionaba desde el núcleo hacia fuera. “Debemos liberar a Dones” dijo de pronto el rebelde del grupo. “Y a Demian también” “¿Por qué el cambio de parecer?” le pregunté abriendo un ojo. “Porque no servimos para hacer lo que estamos haciendo” dijo arrepentido. Miré hacia el frente y sentí orgullo por él al escucharlo. Quizás por primera vez en su vida pensaba en el resto y así pudo sentir que mucho de él causaba desequilibrio en la fuerza. “Me dolió lo que pasó” dijo de golpe. Sonrió y quizás la recordó “Nunca pensé que me iba a doler. Se suponía que tenía el control de la situación. Pensé que podía ser capaz de librarme de todo sentimiento, pero…” Una e...

Día 124: Correr

Si no hubiese habido gente al rededor, quizás habríamos hecho más que descubrir donde están los puntos que nos hacen explotar. Los vehículos pasaban y adornaban con sus luces fugaces la postal de la ciudad durmiendose. Tuve que coger mis maletas y volver a escapar. Tuve que soltar su mano. Sé que somos seres conectados. Sé que me puedes escuchar. Rompe las reglas y destruye todo lo que te dije. Deja que me duela y vuelve a tocarme, que no hay nada mejor en el mundo que escucharte decir nada. Sé la falta de respeto a mis condiciones. Quiebra mis reglas. Llamame tarde que tu voz es lo único que quiero, más que el olvido, más que a otra. Vives en mis sueños y en los siguiente niveles de realidad. Eres lo que esperaba y a la vez lo que más aborresco sobre la Tierra. Eres más de lo que pedí. Cuando mi vieja nos da pescado, siempre dice "Le sacaron todas las espinas, pero igual tengan cuidado" Hoy día estoy atorado.

Día 123: Nunca

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Nunca te voy a poder despertar con el aroma de la leche y el café hirviendo en un tazón. Las cortinas no flameran bajo el alelo de los rayos del sol al alba. Esa sonrisa no estará. La mirada de agradecimiento. Y es que sabes decir todo con tus ojos.  No caminaremos eligiendo los regalos de Navidad, riendo del ajetro de la gente. Nuestras manos no colgaran cuando busquemos cosas distintas en la tienda. No podremos decidir que llevarle a mi mamá. No podras decir que lindo collar. Nunca podré decirte todo lo que me encanta el mar que está frente a nosotros. Que casi una vez me ahogé en él y aún lo considero un padre. No te acurrucarás en mi hombro y no te quedarás sin palabra. No te podré besar e invitar a volver a la cabaña que juntos compramos. Serás siempre el sueño que se quiere volver a vivir después de despertar. Serás la mañana de mi cumpleaños. Serás todo lo que desee. Pero nunca vas a estar.