Día 251: De Todas Las Formas Posibles
Siempre nos quedamos en la superficie. Cabar hacia lo profundo es peligroso, dicen. La superficie es tranquila, luminosa, quieta. En lo profundo te confundes, es oscuro, no hay vuelta. Pero cayó una bomba, de un avión que sobrevoló nuestros cielos durante años. Nunca lo escuchamos. Llevaba colgando un arma portadora de mucho daño. Un avión que despegó quizás el mismo día que nos conocimos. El amor lo ahuyentó y echó arriba todo el horror. Y nos entregamos al milagro de la coincidencia entre millones de probabilidades. Nos quedamos en la superficie. El avión, de motor silencioso, se elevó y no lo vimos durante muchos años. Pero el alma de lo que ocultamos en lo profundo atravesó las placas del suelo que parecía firme y permeó nuestras mentes. Y todo ese amor que impedía que el avión pudiera ver tierra, comenzó a disiparse. Y el avión nos vió. Descendió en picada y soltó la bomba. Megatones de dolor abrió la tierra y todo lo que había en lo profundo, explotó por toda el lugar. Dos n...