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Se me le viene un Pensamiento

Día 243: La Rosa

Damas y caballeros   Nos han mentido. Nos han engañado todo este tiempo. Hoy descubrí que en verdad las rosas no mueren. Sí, son eternas. Y vivirán hasta que la misma vida en si acabe. Los primeros botones existen desde tiempos inmemorables. El resto es historia. Los pétalos se van abriendo con el paso de los años, viviendo inviernos, viviendo veranos. Aguantando lluvias y soles, respirando humo y aire puro. Hasta que llega el momento en que ese pequeño pétalo que formó el núcleo del botón, llega al borde del rosal y comienza a secarse. Mientras se desprende, detrás vienen otros pétalos, madurando. Y más al centro, van naciendo nuevas generaciones de la hoja roja. La rosa nunca morirá. El primer pétalo siempre le enseñará, protegerá y guiará al que viene detrás. Así, la nueva hoja replicará todo lo que aprendió al pétalo que está abriéndose paso desde el interior, para enfrentar los crudos inviernos y disfrutar los nuevos veranos. Hoy se desprende un pétalo, recordemos l...

Día 242: El Regalo

Es extraña la sensación de me embarga ahora. Son las 14:57 de la tarde del viernes 13 de septiembre. Acabo de llegar de comerme un pollo asado a lo pobre con el Mauro, después de haber ido a dejar el notebook y la impresora a tu casa. En ese mismo almuerzo llamé a tu padre y le dije "Misión cumplida. El paquete fue entregado" Sin problema debes recordar el día que nos juntamos con tus hermanas y papá en San Bernardo. Veniamos del Buin Zoo. Era el momento perfecto, pensé. Quería plantearle la idea a tu viejo de hacerte un obsequio. Quería convensarlo, pero darle inicio a la idea con un cara a cara. Quería que él me viera extendiendo la intención viendome a los ojos, para que supiera y se quedara con la sensación de que el plan lo quería a llevar a cabo sí o sí, y que no quedara en la intención solamente. ¿El momento? Dejaste una ventana abierta cuando me fuiste a buscar una tarjeta BIP para poder regresar a casa. Recuerda que la mía se la había pasado a mi mamá. Ahí lo...

Día 241: Perdón

Créeme cuando te digo que no quería que supieses así la verdad. Créeme que si estás leyendo esta carta es porque las cosas salieron bastante mal y en estos momento debo estar rezando para que todo se solucione. Me habría gustado verte por última vez, ver esa sonrisa, el misterio de tus ojos, cómo se ruborizan tus mejillas en un fuego ardiente de vergüenza, que me hubieses apretado la mano y que te hubieses quedado en silencio en mi pecho. Te habría llevado lejos donde nos gusta escapar y te habría hecho el amor sin explicarte qué sucedía. Pero no tenía que ser así. Te pido perdón por ser tan cobarde. Los chiquillos ya deben haberte explicado porqué tuve que tomar esta drástica decisión. Mi vieja se está muriendo y no vi otra solución.  Debes estar pensando que me habrías dado todo tu incondicional apoyo y me habrías dejando venir sin mediación o duda alguna, estoy seguro de eso, pero en un momento me di cuenta que todo quedaría en nada si antes de partir te hubies...
Se me le viene un Pensamiento

Día 240: Yo no sé

Yo no sé si existan los verdaderos amigos o los grandes amores. Prefiero esperar a que una mano emerja de la oscuridad y me lleve a la luz y besarnos cuando seamos dos ancianos sentados en la banca de una plaza.
Elizabeth
Historia Real

Día 239: Planeta Grande

Silencio en la línea. De pronto el mundo es muy grande y silencioso. Un amargo trago de saliva se escurre ardiente por mi garganta. Sé volar y le ordeno a mi cuerpo salir disparado por la ventana del cuarto, pero nada de eso sucede. Sigo sentado en la silla. De fondo sólo se percibe el zumbido de una zapatilla de enchufes conectada hasta el tope; la energía pasando a una alta velocidad. Con el dedo índice y pulgar me peino las cejas, cerrando los ojos con fuerzas buscando dejar en blanco la mente y esperando que de pronto aparezca la solución clara y brillante. Pero tiene razón: no puedo resolverlo todo. Y volar es una bala trabada en una pistola llamada impotencia, caliente por disparar hasta más no poder. Entonces "Retroceder el tiempo" se esconde como un cobarde. Nada sirve en un momento así. Miro el cielo hacia el sur entre las persianas del cuarto y un manto de nubes marrón oscurece más la penosa escena. Estoy solo y con las manos vacías, qué extraña sensación....
Fantasias

Día 238: Lugares

Imagen
Me encontré atrapado en una vida clandestina, afirmado de un balcón, colgando la vista de una puesta de sol. Abrigué el cuello del frío costero y contemplé el silencio y la parsimonia. Qué lugar más hermoso, Dios Mío. A veces me dan ganas de que escenas así supieran lo que significan. Tener conciencia de que desde algún recóndito lugar, utilizado para dar vida a vidas ocultas, hay alguien afirmado de la baranda de un balcón,  observando atónito y sin pestañear lo maravilloso del dibujo. Colores vivos de movimientos y otros toscos de misterios. Deberían saber que de alguna manera u otra construyen enlaces consigo mismos con personas que al sentirse tocados por esa chispa piensan que son un lugar que tienen algo de especial. Y poder agradecerles y que escuchen el agradecimiento y que aquel gesto los haga inmensamente felices y también que les de fuerzas para seguir dando sentido al camino de cientos de personas que tengan la fortuna o la casua...
Historia Distorcionada

Día 237: Billetes Rotos

Me acordé que te debía dos mil pesos. Entraste al baño y de golpe me abordó el recuerdo. Instintivamente saqué mi billetera del bolsillo y abrí su compartimiento. De adentro saqué un billete de color morado. Eran dos mil pesos. De pronto tuve el impulso de pagartelos y salir corriendo. De sanjar cuentas. Entonces recuerdo también el momento en que recibí aquel billete. La cajera medio nerviosa, medio apurada, sólo los dejó sobre mi mano, esperando el reclamo. Pero yo no dije nada. Miré los dos mil pesos y noté la llamativa falla, la misma que notaba ahora. El billete estaba partido en dos. Quizás llevas cinco minutos en el baño. Los dos mil pesos aún están en mi mano. Y en aquellos extraños segundos, decido que aún no te los pagaré. El scotch que envuelve la tragica falla es tan penoso como una mentira mal contada, como una verdad omitida. Recuerdo que a veces nos tuvimos que pagar con varios billetas de dos mil pesos parchados por estar rotos, rotos de un corte viceral. Era lo úni...