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Mostrando entradas de febrero, 2013
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Día 236: Los Diarios de Eliseo

Gracias a ti que diste algunos minutos de tu tiempo para leer esta historia que, cómo dije hace algunos capítulos, cumplió en su final más de un año. Es  extraño dejar a Eliseo y Sara. De alguna forma u otra representaron eventos en mi vida que la cambiaron para siempre. A veces sucede, eventos catastróficos te cambian la vida. Depende de nosotros hacernos mejores o peores personas. Como dato, esta historia se compuso de 59 capítulos. Larguísima.  Sin embargo, aquí estoy terminando uno de mis proyectos más largos y orgulloso le pongo fin. Espero disfrute. Día 67, Parte Final "La vacuna, derivada de la misma que detiene el avance de la meningitis, ya que el virus es una mutación de ésta, sólo elimina el proceso de floración en el cerebro y lo drena por completo" explicaba Ana a los presentes "El deterioro que sufre el cuerpo por la debilitación de los sistemas y la piel debe ser controlado con un tratamiento paralelo. Sara estaba...
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Día 235: El Ultimo Grito

Día 67, Parte 5 Pido disculpas por no tener las palabras para explicar lo que me sucedió. Debe ser lo más cercano a ser atropellado por un camión. Debe ser parecido a impactarse contra el suelo después de lanzarse del piso quince.  "Su pulso es bajo y respira con ayuda de una maquina, Eliseo" dijo de pronto Ana "Si bien el virus abandonó por completo su cuerpo, su cerebro no volvió a funcionar" De fondo se escuchó un enfrentamiento a tiros. "Ya llegaron" dijo uno de los doctores. "¿Sigue viva?" le pregunté observando su angelical rostro. Estaba durmiendo. Estoy seguro. Tan sólo dormía y no se había despertado. Estaba en mi pecho, con la boca medio abierta, durmiendo. Descansando. Las cortinas aleteaban sobre el viento y el sol daba sobre su rostro. Faltaba poco para el año nuevo. Estaba cansada. Habían sido días de arduo trabajo. De largos regresos a casa. Yo le cuidaba el dormir. Yo cuidaba sus sueños. Despertaría y me miraría. Sonr...
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Día 234: Sara B2

Día 67, Parte 4 Al bajarme no apago el motor de la motocicleta, la que sigue andando y fue a parar donde no sé dónde. El frontis del majestuoso edificio universitario está intacto y oscuro. Pareciera que no hay resistencia o defensa. ¿Dónde están los doctores? Parapetados no sirven de nada. Le doy un tiro a una de las cadenas que bloquean la apertura de las puertas. Se escucha el disparo. La cadena cortándose e ingreso al frontis de la universidad. En eso, desde la nada, aparece un hombre vestido de cotona y me apunta con un revolver listo para derribarme. Al reconocerme, se arrepiente y baja el arma. "Eliseo" balbucea. Es uno de los médicos participantes de la investigación. "Ana... ¿Dónde está Ana?" le pregunto. "Arriba, en el laboratorio" me dice otro de los médicos, cubierto detrás de un pilar. Ambos estaban esperando dar una sorpresa. Que inteligentes.  "Ya vienen los milicos" les grito y emprendo la carrera. La oscuridad no m...
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Día 233: Carretera al Norte

Día 67, Parte 3 Seis minutos después, acelerando a todo lo que daba la motocicleta, me encontré manejando por la autopista que conectaba a Coquimbo con La Serena. Qué hubiese dado porque la maldita motocicleta fuera más rápido. Qué hubiese dado por poder teletransportarme para llegar primero que el escuadrón que iba a la caza de Ana María, Sara y el resto de médicos partidarios de la investigación. El tacometro marca ciento veinte kilómetros por hora, pero pareciera que voy caminando en una mala pesadilla, esas en donde algo te impide mover las piernas con libertad. Coquimbo quedó atrás. Al frente solo una maldita carretera oscura y luces de vehículos que van desapareciendo de la vista. La Serena queda a unos quince minutos, pero algo detrás me dice que está a cinco horas y que los militares ya están llegando. "Espérame, Sara" Es cuando un par de vehículos llama mi atención. De golpe todas las malas sensaciones se espantan y me pongo alerta. Disminuyo la velocidad hast...
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Día 232: El Golpe

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Día 67, Parte 2 Corrí riendo por las calles de la Segunda Nueva Capital. Corrí no importando la presencia de los milicos en las calles. Corrí porque después de sesenta y siete días posiblemente había una opción, un camino... una cura. Sin en veinte minutos llegaba a la casa en donde nos escondíamos con John, Silva y Enrique, el mismo trazo lo cubrí en diez minutos. La noche ya había cubierto casi por completo los cielos nortinos. Iba corriendo, ya un poco agitado, doblando en la esquina del pasaje en donde estábamos alojando, mirando la casa, cuando una explosión violenta me hizo frenarme en seco. Tres o cuatro segundos, dos bombazos y mucho fuego fueron suficientes para que la casa en donde nos refugiábamos estallara en mil pedazos. Mis compañeros sagradamente llegaban antes de las ocho de la noche a la morada. Ya faltaba poco para las diez. Quedé estático, inmóvil  inútil  no sabiendo qué hacer. Una parte de mi quería correr y s...
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Día 231: La Revolución Muda

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Día 51, Parte 1 El furgón dejó atrás Coquimbo. Poco a poco nos fuimos alejando de lo que parecía ser un panal de luciérnagas estáticas. Al frente la oscuridad sucedía al corto trazo de carretera que era alumbrado por los focos del vehículo. De piloto iba Silva. A su lado Enrique. Conmigo John. Íbamos a buscar a la doctora Ana María Torres, la creadora del virus. “El virus no fue creado para infectar a la población, fue lo que la científica declaró. El pedido fue por parte del gobierno del presidente derrocado para fines que aún no conocemos, pero se habla mucho de operaciones secretas en el sur del país. Buscaban detener o liberarse de algo. El punto es que el ejército, en su calidad de gobernador, no ha iniciado las investigaciones para detener a los mandos que estuvieron al frente de las campañas que dieron vida a esta infección. Únicamente se preocuparon de construir un fuerte, cortar el país en dos para evitar la expansión del virus y crear un imperio que está todo el d...
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Día 230: Ella es Sara

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Día 43. Parte 3 “Pero no eres un soldado” le dije al hombre. Sonrió ampliamente y luego negó. “Ya pasaron tus diez minutos. Arriba te espera el jeep en el que llegaste desde Concepción, ese que con tanto anhelo deseas ver otra vez. Es lo que dicen tus pruebas de imágenes” me dijo cómplice. Mis rescatistas estaban en contra del régimen militar presente. De eso no tenía dudas. Y también supe que estaban infiltrados en sus mismos recintos. Aquel hombre sabía de mis pruebas psicológicas. Había vulnerado los bloqueos de seguridad y había logrado llegar a los archivos. En eso me entregó las llaves del jeep. En eso también comenzó a sonar una alarma. La doctora dio la alerta de que su paciente había escapado. “Ya saben que no estás en la consulta” dijo el anciano sonriendo. A pesar de su edad, parecía ser un adicto anónimo de la adrenalina. “No olvides acelerar. Piso 1” Tomé las llaves. Se abrieron las puertas del ascensor e ingresé en él. Día 43...
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Día 229: Fuga

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Día 43, Parte 2 Marisa me preguntó lo de siempre. Las pesadillas, la irritabilidad, el apetito y las ganas de salir. Al principio no me dejaba ningún segundo a solas. Mi diagnostico era el de un hombre con posible cuadro de estrés psicótico. Había vivido momentos nocivos para mi salud mental. Cuando la persona exacta supo de mi presencia en las dependencias de la clínica, comenzaron poco a poco a llegar los mensajes en la comida. Envueltos en una pequeña bolsita de papel, insertos en el arroz o el puré(dependiendo de lo que tocara), fueron apareciendo los mensajes. Recuerdo claramente el primero, el que ahora yace en mi bolsillo: “EL CONTROL ES LA FUERZA QUE PARECE TENERNOS A SALVO. PERO EN REALIDAD EL CONTROL NOS CIEGA, NOS PARALIZA Y NO NOS DEJA AVANZAR. EL CONTROL NO TE DARÁ OPORTUNIDADES. NO PODRÁS ESCAPAR. APARENTA MEJORAS Y LAS  OCASIONES  COMENZARÁN A LLEGAR” Un día le dije a Marisa que las pesadillas habían dejado de ser tan oscuras. Después le comen...