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Mostrando entradas de marzo, 2012
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Día 152:La tercera Opción

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He aquí la tercera parte de la historia de zombis. Una vez más, les agradezco el apoyo. Que la disfruten  Día 1, Parte 4 Tenía esa incomoda sensación de saber la respuesta a lo que me habían preguntado, pero la respuesta no salía de mi boca. La tenía, como dicen, en la punta de la lengua. Me pasaba algo así, pero ahora era con mi memoria. Abrí la puerta, miré a esas personas que parece que no sabían que las habían atropellado un tren y creo… creo haber visto un vehículo rojo con la puerta del copiloto abierta. Mi primera opción, las más linda, era que el auto efectivamente estaba ahí. De esa opción, habían dos posibilidades: una, lograba arrancar el motor, de película, haciendo corte con los cables de bajo del manubrio, güeá que no sabía hacer o como cotidianamente todos encienden un vehículo, con las llaves. La segunda opción era que el auto no estaba, de la cual también derivan dos posibilidades. La primera era correr despavoridamente, con la mujer y sus amigos corriendo...
Se me le viene un Pensamiento

Día 151: Al Despertar

Al despertar, deben haber dos o tres segundos en que sólo sabes que lo que está al frente tuyo es un techo. Luego, imagino, la memoria debe saber que el jefe ha despertado y se encarga de recordarte quién eres... Que momento más desagradable.
Se me le viene un Pensamiento

Día 150: Llega Luego

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De pronto un flash y un silencio. De pronto un trueno y la expectación. De pronto de golpe el otoño se hace presente con la aparición de una nube gruñona. El tibio aire desaparece y el aroma de las hojas mojadas en el suelo envuelve el lugar. Ya era tiempo. La idea de un chaleco abrigador y una taza de leche con café caliente en las manos es casi tangible. El que cueste levantarse de la cama tibia se acerca con el silbido del viento cordillerano. El sonido de las zapatillas en el asfalto mojado. Una lluvia al atardecer estrellándose contra la ventana. Una siesta con sueños dulces.  Algunos encuentran feas las estaciones invernales. Yo creo que es lo mejor que alguien pudo inventar.
Historia Real

Día 149: De él

Me habla tanto de él, que ya me convence de que siempre será su vida... y yo... Yo solo seré una entretenida historia que contar.
Historia Real

Día 148: Antes de Dormir

Siempre me pasa que el penúltimo segundo antes de dormirme, me acuerdo que tengo que poner la alarma en el celular.  En el último segundo mi cerebro funciona como nunca, pero no sirve de nada, porque en el siguiente segundo ya estoy dormido.
Historia Real
Joselyn

Día 147: Lo Peor de Nosotros

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El otro día le grité a un hombre. El tipo tiene la misma edad de mi viejo. Pasó que técnicos de redes a cargo mío guardaron unos materiales y cajas en su bodega... bueno, da lo mismo lo que pasó. El punto es que de pronto me lo pillo, lo detengo y alzando los brazos le digo con ironía. "¿Jefe, cual es la idea? ¿Por qué me desautorizó de esa forma frente a los técnicos?" Don Claudio me respondió admirado por mi efervescente ira, pero no le quise dar espacio para explicación alguna. Alcé más la voz, sintiendo como todos se detenían a ver como el jefe más joven del local le discutía con energía al encargado de mantención. Cuando noté que se me salieron algunos "güeones" y que él ya no hablaba, si no que atónito me miraba, me detuve. Él no dijo nada. En realidad sólo pudo modular "Bueno"... Debo haber sido claro. ¿Le grité a un hombre?... Si! Lo hice... Pero ¿Por qué?... No me sentía mal. En lo absoluto. Es más, me sentía bien... Muy bien. Y no estaba envuelto...
Historia Real
Isabella
Jack

Día 146: David

Por lo único que creo que te tengo cariño es porque pusiste en mi vida a las personas que tenían que estar en ella. Fue lo que pensé cuando anoche Isabella me dijo que eramos un puto triangulo, y sin uno, somos nada más que una insignificante línea sin dirección.  Jack estaba a miles de kilometros pensando en lo mismo.
Historia Real

Día 145: Imagen

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Nadie le pone atención a las noticas de la tarde. Estamos preocupados de poner la mesa para el almuerzo o dándole clic al computador para que el reproductor de música corra. A veces uno se detiene a escuchar algo que le interese, para luego continuar con el hacer. Es en ese momento de ajetreo, que el concho de la familia se sienta a mirar las noticias de la tarde. No se lo dice a nadie. Tan sólo se acomoda en silencio en un rincón del sillón a escuchar y procesar lo que acontece en el país y el mundo a mediodía. Y obviamente, todo tipo de conclusión se la guarda para él al notar que nuestro interés a esa hora está pediente de otras cosas. En uno de esos ir y venir, caché que estaban reporteando el tema de la cuaresma, entrevistando al arzobispado de la capital. El tipo, un sacerdote anciano, llamaba a los devotos católicos a realizar su aporte los días que se realice la colecta por la fecha anunciada. Fue cuando Simón enérgico interrumpió la noticia. "¿Ese no era pedófilo?" p...
Se me le viene un Pensamiento

Día 144: Accidentes

El verano me enseñó una cosa. Las cosas que no son importantes, suceden por mera casualidad. Las que valen la pena son las que ocurren por algo que al principio no tienen explicación. Camina sin preguntarte porqué y deja de pensar tanto... Es, por lo menos, lo que yo estoy tratando de hacer.
Historia Real
Isabella
Jack

Día 143: Flasback

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La puesta de sol ya se aproximaba como un toque de pincel más para el recuerdo nitido. Podía respirar el aire de la montaña en plena costa, observando como a lo lejos se perdía la hilera de cerros plomos, acariciados por la luz de un sol agotado, los cuales borrosos se adentraban en el oceano. Le ensañaba a Ignacio como controlar al equino que montaba dirección al sur, sobre la arena que irrespetuosa nos dificultaba el andar, mientras que tibio en mis ojos se posaba la escena de el Cajón del Maipo. Era el último día de camping. Jack e Isabella trotaban a mi lado sobre las yeguas que había dispuesto el cuidador del establo para que pudieramos dar una vuelta. Había sido un fin de semana extraño. Cuando volvimos esa tarde desde La Serena, observé mi celular en busca de algun mensaje o una llamada perdida. Efectivamente, habían tres llamadas perdidas de mi amigo. De inmediato cargué el dinero que tenía destinado para comunicarme con mi preciosa en Santiago y lo llamé. Me comentó un...