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Mostrando entradas de mayo, 2012
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Día 169: Sara Rojas

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Día 6, Parte 3 John, nombre del piloto que seguía sentado al lado de mi cama, me explicó todo lo que sucedió los cinco días que habían transcurrido desde el minuto en que la catástrofe se desató. Sin embargo, tratando de pensar cómo había llegado aquel mensaje a mi puerta, tengo sólo lagunas de la fascinante historia, que creo incluyó a un supermercado en Puente Alto, bloqueos militares, Valparaiso invadido y a la Nueva Capital. Yo le conté mi penosa y tropezada historia; mi encuentro con los infectados, el despertar en mi departamento y la muerte de Joan. También le declaré que no tenía idea de quién podía haber puesto el escrito "Capitán Manuel Avalos Prado" en mi puerta. "Es obvio" dijo el uniformado, con esa maldita sonrisa de actor estadounidense en el rostro. No entendí a donde iba. "Alguien que sabía que usted iba a estar trabajando en el supermercado" dijo. Alguien. Y de golpe recordé a Sara. "Si trabajo esta noche, tendré una seman...
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Día 168: Coincidencias

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Día 6, Parte 2 He muerto. El blanco de la escena es acompañado por una luz que parece venir desde mi pies. Estoy sumido en paz y tranquilidad. En mi mente no hay nada. Sólo paz. De fondo pájaros cantan a los lejos. Es el único sonido perceptible. Quizás es el edén esperando a que cruce sus parajes y comience a transitar el largo camino hacia la eternidad. Pensé en mis padres. Pensé en mi hermano. Pensé en Sara, pero algo me impidió perderme en el verdor de sus ojos y los recuerdos de la última tarde. De golpe me senté sobre la cama y giré el cuello hacia la derecha. Mi mirada se encontró con la de un atento joven sentado a mi lado. Por algunos incómodos segundos nos quedamos viendo sin decir nada. Detrás los pájaros seguían cantando. "¿Estamos muertos?" le pregunté. Me sentí estupido. "Estuvimos a punto... pero no. Estamos vivos" contestó con una risita de ternura. Quizás me creía un loco. No lo culpaba. "¿Se encuentra bien?" me preguntó...
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Día 167: Te encontré

Día 6, Parte 1 Todo es oscuridad. Neta oscuridad. El tiempo avanza como una tortuga sobre la arena. A veces, a penas, logro distinguir difusos y distantes destellos de luces. A veces puedo oír lejanos e indescriptibles sonidos. Nada tiene sentido. Joan murió. Sara murió. Mis padres murieron. La ciudad desapareció. Yo sólo soy un accidente dentro de todo el plan. Estoy sentado sobre la cama de los padres de mi amigo, esperando a ser parte del plan. Una masa oscura se mueve en la tranquilidad de la escalera. Trato de arrancar, pero no puedo. El saber que de ponto todo perdió el sentido, me dejó sin fuerzas de luchar, de seguir. La masa se mueve con sigilo, como examinándome. Sabe que estoy ahí. Parece decir "Te encontré". Ahora se acerca más decidida. Está frente a mí. Y algo me dice "Aún no es el momento" La pistola en mi espalda fría espera. De pronto una luz poderosa es enfoca desde la escalera. Sorprendida, la infectada se gira alertada y gime. Un disparo...
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Día 166: Contacto

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620 días antes, Parte 1 Mis padres y mi hermano murieron instantáneamente, dijo el forense a cargo de la investigación. También dijo que el chofer que perdió el control del camión que llevaba gas, arrojó 3.2 en su examen de alcoholemia. Iba totalmente borracho, a más de 150 kilómetros por hora, con un camión de más de 10 toneladas, en una carretera llena de vehículos que regresaban de un fin de semana largo. Pero los accidentes son así. El vehículo de mi familia había sido el único malogrado. Su defensa abocó problemas psicológicos y alcoholismo, lo cual lo invalidaba de cualquier juicio. La sentencia dictaminada por la joven magistrada fue de un año de presidio domiciliario, con firma mensual en la fiscalía más cercana. Golpeó la mesa con su martillo de madera, y el sonido de personas cerrando carpetas y otras saliendo por la puerta, invadió de inmediato mis oídos. Me quedé solo en la sala de juicios, buscando darle lugar a la efervescente ira que fue subiendo caliente por mi...
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Día 165: La Lista

Día 4, Parte 7 “1.-Todo tipo de daño craneal y/o cerebral, les causa la muerte inmediata”   El soldado no volvió a ponerse de pies “2.-El ruido los atrae” El infectado escondido en la caravana de vehículos abandonada. La multitud de infectados que comenzó a agruparse en el portón del condominio, después de la poderosa explosión de la casa-trampa. “3.-Enfermedad – Cura” Joan amarrado como un perro con tiña en el último palo de la parcela. “4.-Capitán Manuel Ávalos Prados, escrito con lápiz labial color café” El extraño mensaje en la hoja de la puerta de mi departamento. “5.-El agua no es foco de contaminación” Bebí unos buenos tragos antes de salir. “6.-Proveerse de comida” Fue lo último que escribí en mi lista de notas, en la libretita que encontré entre las cosas de mi amigo. La cerré y salí en la búsqueda de comida. En lo primero que pensé fue en comida envasada; arroz, fideos, conserva...
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Día 164: El Ahorcado

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Día 4, Parte 6 Pensé que era un imbécil. Un cobarde imbécil. A través de la cuerda su vida había huido de la catástrofe, pero su cuerpo sufrió las consecuencias. Sus pies yacían carcomidos por el hambre insaciable de los infectados en la casa. Tiene que haberse visto acorralado por la horda y no vio otra salida. Su corpulento cuerpo no le habría dado para saltar la pared que colindaba con la casa de atrás, como para optar a otro escape. Entonces decidió que tampoco quería vivir la experiencia de ser devorado por aquellos seres. Cobarde. Por lo menos deberías haber escapado, fue lo que pensé antes que tratara de alcanzarme la cabeza. Joan gimió como los otros, eterna y quejosamente, buscando comer de las carnes de quién lo miraba. Había vuelto de la muerte, mientras que yo caía de espaldas al suelo al querer escapar del sorpresivo ataque. No me reconoció. Tal vez tampoco sabía quién era él. Entonces todo cambiaba. La horda entró. Él cerró el ventanal de acceso al patio. Trató de ...
Historia Real

Día 163: Los Malditos

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Declaro hoy, enérgico, que me niego tajantemente a aceptar el destino de la situación. Karina tiene razón y quizás se lo hiciste saber en sueños y epifanías, y lo acepto. Asumo que venimos con una misión predestinada, como hay otros que sólo vienen a vivir. Somos los guías o conductores, como quieras llamarnos, de los perdidos y de los que a veces no encuentran la solución. Y me entrego en cuerpo y alma a servir a los que no ven las líneas del camino hacia ti. Somos la luz y la voz en el túnel oscuro. Somos la esperanza y el coraje en la guerra. Y mirándote a los ojos te digo que no me rehusó a la misión. Sin embargo, tajante y celoso me niego a seguir la ley del fin. Destino escrito, es casi una profecía “Los perdidos no podrán encontrar respuestas ni alivio al dolor que viven. Sólo hallarán el susurro de ustedes, los malditos, ángeles condenados a amar pero no ser amados. Los guiarán a través de la siembra penumbrosa, hasta encontrar el amanecer. Esa es su misión. Luego deben...