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Mostrando entradas de febrero, 2012
Fantasias

Día 142: Héroe

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No le gustó escuchar que le dijera que ese día quería salir con sus amigas. No entiende bien de donde viene ese explosivo sentimiento. No entiende de dónde salió. De pronto siente que tiene que dejar salir una incontenible ira al ver los ojos de aquella repugnante mujer, cuando le contradice algún deseo.  Partió por la pequeña mesita del té, esa que compraron hace cuatro años, dos días antes que le entregaran el departamento. Ella se soltó de su mano cuando la vio en la fábrica de muebles y saltando en felicidad le rogó que compraran aquella. La mesa dio dos giros en el aire, cayendo al suelo estrepitosamente después que las tazas, los platos, los cubiertos, el frasco de azúcar, el contenedor de la mermelada y el mantel de flores campestres. Fue una potente explosión sobre el piso, en donde fragmentos de loza y té se desparramaron hasta la sala de estar.  Adán se acercó temerario hasta el frente de Diana, la cual acurrucada en su silla y con los brazos protegiendo s...
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Día 141: Siete Mil Infectados

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Día 0, Parte 6 Luces de Emergencia. Fue lo que todos pensaron. Lamentablemente, para darle más rareza a la situación, el encargado de mantención descartó la idea, confirmando que el equipo de petróleo que abastecía de electricidad al hipermercado en caso de corte de luz, no estaba funcionando. María Angélica no tenía que saber que el equipo de emergencia no estaba funcionando. Sabía muy bien que aquellos cuatro puntos de luz no eran las luces de emergencia. Es más, recordaba no haber notado la presencia de aquellos paneles de acero apostados en forma de cuadro sobre la cabeza de todos. La estructura era un encuadramiento de fierros que servían como soporte para los focos de luz y para seis galones de gas ubicados detrás de los últimos. Estos, posiblemente, contenían el combustible que permitía que los focos pudieran estar encendidos, ya que presencia de cables eléctricos no se podía observar ¿Luces de emergencia alternas? La opción era más tranquilizadora. Fue entonces que todos...
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Día 140: Encerrados

Día 0, Parte 5 Había siete mil almas queriendo una sola cosa. Habían siete mil voces pidiendo lo mismo. Los unos se los exigían a los otros, presas de el no entendimiento de toda aquella inusual situación. Entonces las amenazas y los gritos se desparramaban venenosas como el virus por la sangre. Los clientes, aferrados a las manos de sus hijos y en la otra con las bolsas de las compras, exigían la apertura inmediata de las puertas de acceso. Por otro lado, los guardias y empleados del hipermercado trataban en conjunto de calmar a la furiosa multitud, buscando algo que no tenían: una explicación. En la puerta uno, la primera puerta que se cerró, había una gresca entre tres indignados hombres, padres de familia, y dos jóvenes guardias que los trataban de controlar. Los primeros exigían la presencia de un superior, la apertura de la puerta y una explicación. A lo que los otros les contestaban que estaban haciendo todo lo posible por realizar las aperturas de las puertas. El probl...
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Día 139: Intencional

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467 días antes, Parte 2 Una extraña calma se apoderó del lugar. Habíamos quedado boca abajo. El cinturón de seguridad no me dejó destrozarme el cuerpo dentro del casco del automóvil, dejándome colgada al revés en el asiento del piloto. Instintivamente, mareada por los golpes que me había alcanzado a dar, busqué a Juan dentro del vehículo, encontrándome con lo que ocasionó el brutal accidente. Como mi cuerpo aún no se acostumbraba a la posición en la cual estaba, en vez de mirar hacia el asiento del copiloto, me giré hacia la ventana de mi puerta, la cual rota completamente me dejó ver una suerte de rampa posicionada a la mitad del camino. Era una estructura compuesta por una tabla de unos tres metros como base y un fierro en pendiente ascendente sostenido por pequeños remaches adosados a la tabla. No supe qué pensar. No sabía si lo habían puesto con intención o algún irresponsable chofer lo había dejado caer de su camión. Daba igual. Me giré hacía el otro lado y la historia empeoró de...
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Día 138: La Duda

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467 días antes, Parte 1 Nunca había sentido arrepentimiento. Tal vez un par de veces en la universidad cuando salía con chicos que no debía. Pero no era tanto como ahora. Sentía que frente a mis narices se estaba llevando a cabo algo más que una injusticia y yo no había hecho nada para impedirlo. Lo peor era que sabía a ciencia cierta que mi espíritu no se iba a quedar tranquilo al no saber qué iba a suceder con aquel uniformado ¿Efectivamente se lo habían llevado al hospital regional militar? “No te metas. Es por tu bien” Sin pensarlo dos veces, cogí el celular y de memoria digité el número  de Juan. Diez minutos más tarde, estacioné mi automóvil a un costado de la calle que conectaba a la autopista que iba camino a Puerto Octay. Faltaban quizás unos pocos minutos para que dieran la una de la madrugada. La garuga helada ya empezaba a empapar la superficie de zinc y tablas de las casas aledañas. “¿Usar como excusa a un paciente para vernos? Sólo podrías haber dicho que querías c...
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Día 137: La Mujer detrás de la puerta y la Escopeta escondida

628 días antes, Parte 2 En frente sólo se podía divisar la hilera de luces del gran Santiago aproximándose. El jueves y viernes habían sido feriados, así que tomaron el auto y partieron a Con-con a pasar el fin de semana. Leonardo los esperaba en casa. “Anoche soñé que se acababa el mundo” dijo Pablo. Su padre y su madre lo miraron por el espejo retrovisor. “Fue raro” agregó. En eso el silencio se hizo parte del cuadro y nadie hizo comentario alguno al relato. Quizás fue porque al despertar aquella mañana de domingo, papá y mamá habían soñado lo mismo. Una extraña coincidencia. En eso papá notó que el vehículo que iba adelante suyo viró bruscamente hacia la derecha. Al fijarse en su movimiento repentino, no se percató que desde la pista que iba dirección a la costa un camión venía desbarrancándose a toda velocidad. Sí lo hizo mamá, la cual con un espantoso grito alertó a su esposo que desde la vía contraria un pesado vehículo los iba a pulverizar si no se movía pronto. Pero el padre d...
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Día 136: Hechos Inusuales

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He aquí la segunda parte de esta serie. Desde ya, les agradesco el apoyo. Espero la disfruten. Día 0, Parte 3 "¡¡¡Muy, pero muy buenos días Santiago de Chile!!! Aquí comienza un programa más de Camino a la Pega , viviendo la última mañana de este 2011. Quedan unas quince horitas para que el reloj marque las doces de la noche y por fin llegue el tan esperado 2012... Esperado ¿Cierto? Qué dices tú Carolina" dijo el locutor. "¿Se acaba o no se acaba?" dijo y se rió "Lo único que sé es que esta mañana y todas las que vienen en el 2012 van a ser muy calurosas. En estos momentos ya hay 18°. Así que valla preparando el gorrito, el bloqueador y la botella con arta agüita, porque para ir a comprar la carne pa' la noche y no morir en el intento los va a necesitar" "La gente ya estaba haciendo cola en las entradas a los supermercados para ir a comprar" "Pero si los supermercados pasan llenos todo el día" "Hay que recordar que hoy tod...
Historia Real
Isabella
Jack

Día 135: Nos veremos... pero aún no, aún no

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La tarde se oscureció bajo la tempestad de la angustia y la agonía de la espera. Los segundos avanzaban lentos, desformando los rostros ahogados en un grito de suplica. "Quedate" pensabamos. "Vuela alto". En el momento que se tenía que hablar, quedamos sin palabras. El cuerpo y el corazón, dolido por una herida que costará sanar, no aceptaban tal difícil situación. Era un complicado domingo en la tarde. Quedaban pocas horas para que Jack partiera rumbo al norte. Estuvimos toda la noche del sábado con él, compartiendo con amigos de la infancia, su prima y los padres de Isabella. Bebimos hasta las cinco de la mañana. Luego vino el merecido descanso. Al otro día en la mañana, partimos dirección al centro de Santiago a comprar lo último que quedaba de la lista que le habían pedido en la escuela de Carabineros. Calcetines color verde olivo y forros de cuaderno del mismo tono.   A esos de las seis la casa había quedado desprovista de visitas. Su familia ...

Día 134: No Sano

Verla besandolo, es como si lo apuñalaran sin darse cuenta. Después viene un amigo y nota su camisa manchada con un extraño color rojo marrón. Se revisa y se ve la escabrosa herida rebalsada en sangre. Se le contrae el pecho por la desesperación. Su presión sanguinea sube. El dolor se quema a fuego lento sobre su costado. Y luego cae.  Los ve y no le pasa nada. No le da pena. No le da rabia. No le da impotencia. Nada. Su cerebro parece estar entrenado para fingir ser nadie en toda la incomoda escena. "Lo quiere más a él" le dice. Pero no se mueve. Soy nada. Soy un espacio en el espacio.  Los rayos del sol atraviesan con intención la ventana. Se despierta con la cabeza partida en dos por la resaca. Y es en aquel momento que se da cuenta que le destrosa el alma viendo como se quieren. "Me siento raro" le dice a Guzt No le dice nada. Sólo niega con la cabeza.

Día 133: Últimos Días

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"Es nuestro últimos carrete" me dijo Jack. Isabella pareció escucharlo y prefirió darle una aspirada a su cigarro, observando la pista de baile. Lo abracé sobre sus hombros y le sonreí. Me miró incapaz de poder decir algo. Quedaban nueve días para que fueran las ocho de la mañana del que va a ser un inolvidable lunes, cuando suba al bus que lo lleve a Arica y no lo traiga de regeso en un par de meses. Pude sentir su temor y angustia, sus dudas y nostalgia. Bebí del vodka de Emilia y se lo entregué. "Esto es tuyo. Isabella y yo no hemos conseguido dar un paso tan importante como el que estás dando tú ahora. Esto lo conseguiste con tu esfuerzo y perseverancia. Lo quisiste y aquí está, al frente tuyo, esperando a que lo tomes. Los demás no importamos. Vamos a estar aquí cuando vuelvas. Sólo hazlo. Ve por él" le dije casi gritandole para que mi voz pudiera superar los decibeles de la potente música de la disco. No dijo nada, como siempre. Se quedó mirando al frente. ...