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Mostrando entradas de agosto, 2011
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Día 89: La Muerte de Caroline

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Septima Parte y Final “Me aseguré de que ninguna prenda u objeto hayan quedado por la cuesta al momento de caer. La llevé a la orilla del río, lejos de la discoteque y bajé el bidón de gasolina que compré antes de llegar allá” declaró Eder, omitiendo la escena en donde llegó y la encontró viva.  Al caer, la nuca de Caroline dio de lleno contra una mal formación puntiaguda de una roca no tan pesada. Su cráneo se abrió y la piedra alcanzó a escarbar un poco en su cerebro, lo suficiente para dejarla paralítica para siempre pero no para quitarle la vida. La perdida de sangre la dejó inconsciente a merced de la noche, el frío y su suerte. Pero a la hora despertó. Se sintió perdida, tendida boca arriba, observando el cielo infinito lleno de puntitos brillantes, viendo imágenes cortadas de una mala película, en donde ella enfrentaba a Emilia y luego repentinamente se veía cayendo por la cuesta del estacionamiento de la disco. Quiso pararse para volver y buscar el cuello de la mujer q...
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Día 88: Un Mundo Enfermo

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Sexta Parte Entre el tumulto, la música y la desesperación, vio a su amiga hablando con Eduardo. No quiso interrumpir. Quizás su presencia la haría ponerse nerviosa y su mejor amigo podía sospechar. En ese momento recordó que el cuerpo de Caroline seguía tirado a la bajada de la cuesta, cerca del río, con la sangre cayendo desde su nuca. Es por eso que se preocupó de desaparecer sigilosamente de la fiesta y se dispuso a volver a la Andes. Sorber de la cuchara el poco de sopa de mariscos fue como una potente inyección de energía a su cuerpo muerto. A parte de estar hirviendo, estaba aliñada en forma milimétrica, como de la mano de un chef. Poco a poco sentía que sus músculos comenzaban a reaccionar. Poco a poco se estaba dando cuenta de su bastarda realidad. Eder la observaba sentado frente a ella en la mesa. Emilia volvió a centrar su atención en la nueva cucharada de sopa que se llevaba a la boca, para recibir de lleno en su mente esa sensación de recuperación que la iba invad...
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Día 87: Los Actores

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Quinta Parte Al abrir la puerta, Liz alcanzó a notar la sensación de nerviosismo y arrepentimiento en los rostros de sus dos mejores amigos y luego fingir una perfecta cara de “Aquí nada pasó. Estamos entusiasmados por entrar a la fiesta”. Seguramente habían tenido un tropiezo casual en el Mazda de Eder que duró dos horas cogiendo, las mismas dos horas que llevaban de retrazo. Pero que más daba después de que se supo lo de Eduardo y Emilia. Ya nada era ético. La moral no importaba. Y además, Liz sabía bien que esos encuentros sexuales casuales con la persona que menos te lo esperas son los mejores. La sensación de excitación no se puede igualar. Era como soltar al león que Freud tanto nombra. Así que, al igual que ellos, también fingió su brillante sonrisa y les dio un muy apretado abrazo a ambos. “Pensé que no iban a venir los culiaos” dijo riendo. “¿Tai loca? Ni cagando nos perdemos tu cumple, polla” le dijo Eder. “No sé. El cumpleaños de la María Coja igual era hoy y dije Quizás e...
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Día 86: Cuesta Abajo

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Cuarta Parte Eduardo la había molestado las últimas dos semanas enteras, diciéndole que por favor se comportara el domingo que se celebraría el cumpleaños de Liz. Las primeras veces que se lo dijo, lo encontró injusto ya que él había sido el que había ocasionado el problema, pero de buena forma aceptó lo que su pololo le decía. El problema fue que la petición de buen comportamiento se repitió hasta los días previos a la celebración y eso la colapsó. “¡No voy a ir a ni una güeá de carrete!” le gritó por teléfono el domingo en la tarde y le colgó. Entonces Caroline decidió ir a la Andes para no perder la noche del feriado, a demás de querer olvidar el mal rato y quién sabe hasta podía vengarse por lo que su novio le había hecho. Pero ese domingo ya no podía ser más inolvidable hasta el momento en que vio pasar el Mazda de Eder atravesar el estacionamiento de tierra que hay detrás de la disco hasta el borde en donde está el río. La Andes era una discoteque ubicada en la periferia de la...
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Día 85: No Entremos

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Tercera Parte Eder observaba la casa atestada de gente. Emilia observaba la hora en su celular por hacer algo. “No puedo entrar” le dijo. “¿Estás segura? Es el cumpleaños de Liz. Si no llegamos, se enojará mucho” le dijo su amigo. “Pero ahí adentro también está Eduardo y Caroline. A demás, estoy segura que el carrete entero sabe lo que pasó con el Edu” dijo un tanto arrepentida, acongojada “Anda a dejarme a mi casa” “¿A tu casa?” le preguntó Eder extrañado “No te voy a dejar sola. Si querí podemos ir a la Andes, pero ni cagando me acuesto temprano hoy día. Mañana es feriado…” “Pero mañana tengo que ir a dar la entrevista. Así que tampoco nos podemos entrar tan tarde” le interrumpió Emilia. “¡Maldita entrevista! No puedo creer que tengai que ir a darla mañana” “La ley no duerme” fraseó la joven. Su amigo soltó una risa sarcastica. “Mira, hagamos lo siguiente. Apaguemos los celulares. Vamos a la Andes un ratito. Y mañana le decimos a Liz que no pudimos venir porque te ayudé a preparar ...
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Día 84: Agua Fría

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Segunda Parte Cuando la tuvo semidesnuda y aún durmiendo, se abalanzó sobre ella y la tomó entre sus brazos. Emilia era quizás de su mismo porte, así que no fue fácil colgarla sobre si para llevarla hasta el baño, cuidando de que su cabeza muerta no diera con alguna pared. Mientras la cargaba, Eder lograba percibir el olor a ron y vodka que emanaba desde sus labios rosados, mezclado con la putrefacción que se había formado en su débil estomago.  Ambos entraron al baño. El joven la dejó adentro de la tina y salió para luego volver vestido con un traje de baño. Emilia se estremecía al sentir el cortante frío de la superficie de la helada tina, tratando de salir de ahí, pero su cuerpo torpe no le respondía. Fue cuando su amigo entró al reducido espacio que hacía la bañera y entre sus manos tomó la ducha.  "Aguanta" le dijo y abrió a todo lo que daba la llave del agua Fría. Chorros fuertes del liquido se escurrieron por todo el suave cuerpo de Emilia. Siempre había prometi...