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Mostrando entradas de marzo, 2011
Historia Real

Día 35: Aceptar

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Karina siempre me habla de la impactante confianza que genera en las personas. Quizás es por aquel extraño y bellisimo ángel que llevamos dentro. Quién sabe. Otra situación extraña que suma a las miles que tenemos que vivir todos los días. Las compartimos cada vez que nos pillamos en Messenger y nos reímos un poco de los demás. Eso sí, ella vive más los momentos en que almas extrañas llegan abriendo el corazón sin pensarlo. No ocurre así conmigo.  Sin embargo, hace poco... Su nombre no lo puedo revelar, tampoco quién es. La situación fue así. Hablamos desde hace dos semanas. Nos conocemos desde hace casi ocho años, pero recién venimos a saber del otro hace diez días. Hoy tuvo un problema con su pololo, y aunque no le interesa que él se enoje porque otro le posteó el Facebook, sufrió un colapso de llanto. Se conectó y me habló. La consolé hasta donde las letras del chat permiten consolar y le hablé de que todo estaría mejor si pensara y meditara qué es lo que va mal, ya que no sabí...
Fantasias

Día 34: Perverso

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Cuando de deseos poderosos se trata, la mente se encorva como un gato a punto de saltar sobre lo que quiere. Recordé bien el poleron que llevaba puesto. Nunca más, cuando fuera para allá, podría ponérmelo. Me coloqué el gorro y observé mi rededor. Como siempre, los blocks estaban quietos, entremedio de una penumbra desteñida a veces por la luz de algún poste valiente que se atreve a estar encendido. En la plaza había solo una pareja, escuchando música desde un celular. Saqué mi LG y busqué su número en el registro de llamadas entrantes. Nunca grabo con nombre aquellos números. Puede ser peligroso en caso de un eventual percance. Presioné el botón con el pequeño dibujo del auricular verde y se estableció la conexión. Escuchar su voz fue adrenalinico. La noche era fría. El otoño había comenzado. "¿Aló?" "Hola. Soy yo" "¿Cómo estai?" preguntó con una voz alegre de escuchar la mía. "Muy bien... esperándote" le contesté perverso. "¿ Esperándome?...
Dones
Guzt
Historia Distorcionada
Isabella
Jack
Karev

Día 33: Léeme la Mente

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"Tiempo sin salir" le dijo Demian, entrando al baño. "Ene tiempo sin salir po'" agregó Guzt, mientras que se hidrataba el pelo, observándose en el espejo. "Quiero puro salir" "¿Te puedo acompañar?" le preguntó Demian. "¿En serio?" Guzt sonrió extrañado.  Demian era el único que se acercaba amistoso al que era el rebelde del grupo. Nunca se oponía a su actitud ágil e incisiva. Siempre apoyó su política de resurgimiento en los tiempos de oscuridad en los que se vio inmerso el grupo. Y nunca dudó en defender su persona cuando Karev y Dones lo atacan por su actuar. Los tiempos ahora son diferentes. Habían sido semanas arduas por motivo del cambio de puesto en el trabajo y no se había sentido en toda su plenitud la luz del cambio sufrido por los cuatros. Estaban con las mentes despejadas. Habían vuelto al camino perdido. Ahora los objetivos estaban claros. Era tiempo de relajarse un poco. "Vamos. Pero no te quiero como lapa. Hoy día...
Se me le viene un Pensamiento

Día 32: Gula

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Creo que frente a la vista tiene que verse espesamente jugoso y tiene que gotear sobre el plato. Su altura debe ser unos centímetros más grande del ancho que da la boca al estar abierta. El olor debe golpear un poco la nariz y tiene que tener sin falta el color verde y el rojo. En ese momento tus glándulas salivales secretan más saliva de la normal, y ésta se escurre viscosa por tu lengua. El estomago te grita que quiere más de lo que estás observando y si es posible acompañarlo con una bebida. Tu mente genera una imagen en donde hay tres más de los mismos sobre la mesa.   Entonces dejas de pensar en todo y todos y lo coges entre tus manos. El tamaño puede llegar a excitar y te hace pensar en el siguiente que prepararás. Te paras del asiento, sintiendo que es más exquisito el saber que todos duermen. Obvio, son las tres de la madrugada. Abres el congelador del frizer y sacas la Coca heladita. Coges el vaso más grande y viertes casi quinientos c.c. de bebida negr...
Historia Real
Karev

Día 31: Hermanos

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Me dijo que el único local que había de completos y churrascos ahora aceptaba tarjetas de débitos. Donde vivimos, hay apenas unos 6 almacenes, y ese es el único donde venden comida chatarra. Así que, como era viernes en la noche, le dije que fuéramos a comprar unos As, ya que se los debía desde la tarde que me había acompañado a comprar la antena para el televisor. Mi madre le dijo que que abrigara y obedeció. A Ignacio, y a la familia entera, le costó recuperarse de lo sucedido en Mayo del año pasado. Su epilepsia, sin razón alguna, había vuelto sin pedirle permiso a nadie. El núcleo cayó en crisis como hace mucho tiempo no lo hacía y costó volver a pararse. Sobre todo a mi hermano. No concebía la idea de que aquella maldita y negra pesadilla haya vuelto. Se suponía no volvería a aparecer después de la intervención radiologica a la cual lo habían sometido. Pero la vida, lamentablemente, como ocurre casi siempre, se dio el gusto de decir otra cosa.  Ignacio pagaría ...
Historia Real

Día 30: Amor de Madre

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Es un tanto difícil hablar de esto. Siento qué más allá de que blog sea un sitio público como todos los que conocemos en la red, lo utilizo para dar vistazos a temas personales y de cercanos míos (muy cercanos) para mostrar otros tipos de realidades, y buscar dar respuestas a preguntas simples y complicadas que muchas veces no tienen respuestas. También lo posteo para entretener con anécdotas varias o con historias salidas de los lugares más desconocidos de mi mente. Nunca subo historias que puedan causar morbo por la vida de los míos a desconocidos que pululan por este rincón. Y cuando dejo expuestos hechos de mi vida muy personales, lo hago sólo como terapia propia psicológica. Me sale más barato. Nunca cometería la estupidez de revelar por este medio secretos o problema íntimos de las personas que me rodean. Sin embargo, hoy hubo algo que me tocó hondo. Sé que es algo normal, que ocurre tantas veces como las que yo respiro en el día, pero existe y hacernos lo...
Serie

Día 29: Él

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Tercera Parte  "¡Disculpa!" le dije asustado. "Filo" me dijo muerta de la risa "Hacelo otra vez" ¿Otra vez? "Sí, culiao. Otra vez. Tení que echar a andar esta güeá de auto" me grité. Temblaba, no sé por qué y no lo podía detener. La miré. Estaba semi inconsciente en el asiento del copiloto y al mismo tiempo se estaba riendo de mí. Miré hacia el frente. La calle que circundaba el condominio parecía ser más larga y cada vez se tornaba más oscura. Devolví el cambio a neutro. Encendí el motor. El cambio a primera y me tranquilicé.  "Lento. Suave... Tierno" Hice el cambio y el vehículo avanzó exquisitamente. No hubo vibraciones ni ruido raros. Sólo el silbido del motor y la calle quedando atrás. Llegué a la esquina y giré en segunda hacia la plaza de Puente. Ahora no quedaba nada más que la Loma e interminables calles. Habíamos trabajados juntos en la mañana. Fue el primer pensamiento de mi mente buscando respuestas. No noté nada raro. S...
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Día 28: La Danza de los Árboles

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Segunda Parte Sin exagerar, creo que se me olvidó hasta como hablar. Un calor electrizante me recorrió por completo el cuerpo, disminuyendo dolorosamente la velocidad en el momento que pasó por mi garganta y pecho. Miré hacia todos lados, encontrándome sólo con los pequeños árboles que se enfilaban hacia el norte por la calle, danzando al son del paso del tiempo; lentos y tenebrosos, bajo una oscuridad que se había encargado de alejar a todo tipo de vida de mi lado. Ni siquiera la presencia del conserje parecía estar cerca. No había nadie. Tampoco la luz de algún vehículo. Sólo los postes, el aire y esos árboles que parecían estar despidiéndose, moviéndose parsimoniosos de un lado a otro. La miré nuevamente. Sus brazos brillaban envueltos en la espesa presencia de la sangre saliendo sin resistencia. Y si no hacía nada, toda la sangre de su cuerpo iba a terminar de vaciarse por aquellos escabrosos cortes, hechos con un solo objetivo: morir. En ese momento en que te das cuentas que ere...
Dones
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Día 27: No te Vallas

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Primera Parte Me llamó al celular. La voz en el parlante parecía no venir de su boca. Sólo el  timbre de sus toscas letras me dejaron saber que era ella. La oscuridad y la resistencia que me ofreció el cuerpo para levantarme a tomar el móvil me dejaron saber que el momento se desencadenaba en el punto medio de la madrugada. Extrañes fue la primera sensación que pudo descargar mi cerebro que aún no estaba completamente encendido. "Estoy afuera del condominio" me dijo. Mientras me ponía una polera que pillé entremedio de la oscuridad y un short de mezclilla, Dones se despertó alertado por el ruido de mi trajín. "¿Para dónde vas?" me preguntó. "Ella me está esperando afuera del condominio" le dije, al momento que me ponía la última zapatilla. "¡¿Afuera del condominio?!" me preguntó extrañado "Pero si son..." me dijo mirando su reloj de muñeca "son las 3:30 de la madrugada. ¿Cómo llegó hasta acá?" "No lo sé" contestó la...
Historia Real
Karev

Día 26: Buen Aniversario

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Nos detuvimos en el semáforo del Monserrat. No le dije nada porque sabía que su paladar no era de cursilerías o cosas parecidas. No era importante para ella escuchar de mi boca lo que mi corazón decía. Era tercera vez que salíamos. Mucho menos me quería escuchar. El rojo fue inusualmente largo. Me tomó la mano y apoyó su cabeza en su brazo posicionado sobre la ventana del piloto del vehículo. En Eyzaguirre no había otro auto. "Te eché de menos, Karev" dijo con los ojos brillosos. Dio verde. Me soltó, sin yo poder decirle algo y avanzó en primera. En eso un camión chocó nuestras vidas. Nos volcamos entremedio de vidrios rotos y fierros retorcidos. Jugué mal las cartas y la perdí. "Chica" le dije desde mi ventana "Llámame" Se acercó a la caja 16 y levantó el auricular del teléfono de facturas. Marcó el 2240 y mi teléfono de escritorio sonó.  "Deja de bostezar" me dijo. Desde donde ella está me puede ver en la oficina de informática. "Es una l...
Fantasias
Karev

Día 25: La Desconocida

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Inerte me doy vueltas por la casa. Es de madrugada. Un perro nervioso ladra a lo lejos. Las ideas divagan, deseosas de mezclarse en un momento único. Tanto silencio, parece haber detenido el tiempo. Pero mañana, por una obligación desconocida, hay que empezar a vivir una vida... Fue movido por un deseo gigantesco. Tan inmenso, que transformó la realidad y lo dejó en aquel fragmento de tiempo. Era aquella calurosa tarde de sábado. El suceso ya estaba encima y sólo restaban unos diez minutos y un poco más para que ambos se conocieran. Sabía que era la única parte de su mente que tenía la capacidad de poder viajar por el espacio-tiempo y muchas cosas más. Por eso estaba ahí. Karev había logrado controlarlo y ahora tenía una misión entre las manos: evitar el momento. El problema era que al cambiar el hecho, otra vida se crearía y él se iría con aquella realidad. Aún así, el deseo de su dueño era más fuerte. Me contó que lo vio subirse al colectivo y la desesperación lo abordó. No lo pensó...