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Mostrando entradas de junio, 2011
Historia Real
Isabella
Jack

Día 72: Entendí

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(Hazle click a los links. Te dejarán conocer más del personaje) Incondicional. Te amo. Quizás nunca te lo he dicho a la cara, porque tal vez me ponga a llorar como una niñita. Y esa no es la idea. El otro día me di cuenta cuanto te amaba y entendía a la vez. Abrí la mente y sentí como lograba encajar todas las cosas que habían sucedido estos dos años y algunos meses más. Podía verte frente a mí, sonriendo con esos labios que sólo dibujas para mí. Una sonrisa única. Una mirada angelical, aunque los malditos digan que es de mentira. Yo le creo a esos ojos, digan lo que digan, te creeré incluso si me mientes. Te sostendré si tu misma te disparas. Ahogaré tu pecho si no me quieres decir lo que te pasa. Estaré ahí cuando no quieras que esté. Porque tal vez también seamos el vicio del otro, pero de una forma no tan nociva. Sé que fue la marca. Ahora lo entiendo, porque me tuvo que pasar a mí para lograr cachar qué era no poder desprenderse de algo, aunque existieron mil veces en que cor...
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Día 71: Amanda

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Novena Parte y Final Augusto Pinochet Ugarte despertó en su cama, donde había estado reposando las últimas dos semanas de la agravación de su salud. Había mejorado notablemente y sus médicos hacían presagiar que el ex-dictador viviría unos años más. "Es el estrés de los juicios" le habían dicho. Su enfermero estaba a su lado, terminando de inyectar una sustancia en la válvula del suero. Cuando éste notó que el anciano había despertado, dejó la jeringa en una mesita al costado de la cama y se sentó a su lado. Augusto reconoció de inmediato al hombre de la voz burlesca que lo había acompañado en aquella pieza oscura, supuesto miembro del G.A.P., amigo de Amanda. "Esta es la verdad" dijo él "Entre este nivel de realidad y el de más arriba, hay un subnivel en donde nuestras mentes se alojan cuando el cuerpo duerme. Ahí, la mente está presente en toda su magnitud y potencia, sin que ninguna barrera corporal le impida dejar fluir todo su potencial. Es por esto que ...
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Día 70: Huevos para el Desayuno

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Octava Parte Quería pensar que estaba loco. Su notebook estaba sobre el escritorio. Su madre había abierto las cortinas para que el sol entrara a su cuarto. Aún estaba transpuesto y le costaba un tanto entender que todo lo que había soñado había parecido tan real. Podía sentir esa extraña sensación en el pecho, ese nudo diciéndole que cambiara la historia. Pero había sido un truco de su mente. Desde la estancia con los tres desconocidos hasta el momento en que ordenó que se detuviera el Golpe. Quizás su padre, al notarlo dormido sobre las tapas de su cama, lo desvistió y lo tapó como es debido. En la planta baja de la casa se podía escuchar el leve sonido de un televisor encendido. Entonces pensó que su cerebro estaba un poco descontrolado debido a que no había dormido las últimas cinco noches. Está bien. Fue sólo un mal sueño. Ahora me voy a levantar y olvidaré esta mala noche , se dijo así mismo y se levantó de la cama. Cuando llegó a la cocina, vio a su madre lavando un par de...
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Día 69: Mi General

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Septima Parte La casa era de ladrillo de roca. Era robusta y lujosa. Al igual que las escaleras que Augusto subió hasta el tercer piso. Eran quizás las nueves de la mañana y el sol bañaba tímidamente el pasillo que daba con las puertas de tres dormitorios. La escuadrilla tenía que estar cerca. Así que sigiloso y caminando casi en puntillas revisó que había detrás de la puerta del costado izquierdo del pasillo. Nada. Hizo lo mismo, siendo azotado por el miedo y el nerviosismo, con la segunda al costado derecho. Nada. Quedaba la última al final del corredor e indudablemente el tipo al que tenía que detener estaba ahí. Aferró con fuerzas el fusil a su cuerpo, se preparó con su dedo rígido sobre el gatillo y con rapidez abrió la puerta. No entendió absolutamente nada cuando observó a un cuarto quizás más grande que la casa lleno de militares, secretarias, computadores, radios, papeles, ajetreo y bullicio. Menos entendió cuando al parecer nadie notó su presencia ahí. Las se...
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Día 68: G.A.P.

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Sexta Parte Se escuchó una ráfaga de disparos. Augusto dejó de golpear la puerta, los otros dos se pusieron de pies y todos pusieron atención a lo que pasaba en el desconocido exterior. Luego dos disparos rompieron la quietud otra vez y de golpe la calma volvió. La ignorancia y la desesperación por no saber que ocurría los estaba ahogando a tal punto que los tenías a los tres casi sin respirar. En eso se escucharon decididos y apurados pasos acercarse. El joven, creyendo que la hora le habías llegado y que los disparos habían dado con el cuerpo de Amanda, se alejó de la puerta y sólo pudo recordar a su madre. Tal vez el recuerdo no era más que una fantasía, pero el verla entrar sonriente a su pieza y abrir las cortinas para que el sol cordillenaro inunda por completo el cuarto, le brindaba un tipo de extraña paz, aceptando por descarte la opción de que todo iba a terminar. La luz se volvió a filtrar por los bordes de la puerta. El candado se abrió otra vez y la manilla se deslizó c...
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Día 67: Lo que Ocurrirá

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Quinta Parte Cuando el silencio volvió a envolver sus oídos y la oscuridad fue reina otra vez, supo que todo era cierto. Un pequeño soplido de aire escarchado entraba por los bordes de la puerta, custodiado por un penetrante olor a polvo. Sus manos temblorosas buscaban sentir el poco frescor que entraba y los dedos inútilmente trataban de escabullirse hacia el exterior. Todo era verdad, y no era porque él lo sabía; era la voz de Amanda rebotando en su cabeza desprovista de recuerdos, llena de fantasías que tenían el porte de una vida entera. Quizás era el efecto de la sustancia que le habían dado. No importaba. "Hay que rescatarla" murmuró de repente. "¡¿Qué?!" preguntó el hombre más viejo. Augusto miró hacia el techo y trató de concentrarse, cerrando los ojos. "No he escuchado infantería, ni aviones y tampoco pelotones. Tal vez estamos muy abajo, pero todo lo que debería oírse en un fuerte militar no... no se escucha" dijo con un tono de voz esperanzad...
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Día 66: Un poco de Luz

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Cuarta Parte Todos centraron la concentración en la dirección desde donde provenía el sonido, que a medida que pasaban los segundos, se lograba escuchar más cerca. "Son botas" susurró el mas viejo de todos. Fue cuando de golpe apareció un rectángulo de luz a un metro de distancia frente a ellos, obligandolos a todos tener que cubrirse con los brazos la vista para no sentir el ardor ocular característico al mantenerse un largo período de tiempo sin ver ningún tipo de luminosidad. Luego se escuchó el chasquido de un candado abriéndose y el correr de una manilla. El quejido de dos bisagras abriendo una pesada puerta metálica y un potente rayos de luz se colocó hacia adentro. Un olor a acre ahogó la atmósfera por completo y un aire frío embistió el cuerpo de todos, los cuales encandilados por la presencia de la calcinante luz, no podían moverse. En el exterior habían dos soldados armados con fusiles AK-47, observandol...
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Día 65: Imposible

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Tercer Parte "¡ Conchetumare! " gritó y se abalanzó sobre Augusto. Se escucharon forcejos. Quejidos de fuerzas. Algunos garabatos más. Fuertes respiraciones. Manos chocando. Pies aferrándose al suelo. Todo era oscuridad. Todo era ruidos de lucha. "¡Cálmate!" se escuchó decir a Amanda. "Paren los dos. Qué a caso no entienden..." Augusto se arrimó a la pared. Uno de los dos hombres había logrado conectarle un derechazo en la boca, el cual le había dejado una herida abierta y jugosa sangre saliendo. Sólo sentía el frío del aire rozándole la cicatriz y las venas latiendo fuertes en su cuello.  "Es imposible lo que este muchacho está diciendo" continuó Amanda "Es imposible que sea su bisnieto. Es físicamente imposible. Pinochet debe tener unos cuarenta y ocho años. Sus hijos no son padres aún. ¿Cómo va a tener un bisnieto hoy?..." "¿Qué?" preguntó un impresionado Augusto. "Pero si se llaman igual" dijo el mayor del gru...
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Día 64: Juguete de Madera

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Segunda Parte "¿Cómo te llamas?" le preguntó Amanda. Hubo un silencio de titubeo. "Augusto" "Augusto, me acercaré a ti y con mis manos tocaré tu rostro... ¿Puedo?" le preguntó la mujer. Hubo otro titubeo. "Bueno" dijo el joven, entregado a la dulce voz que despedía la invisible voz de Amanda. Cuando hay oscuridad, los ojos son capaces de acostumbrarse y fotosensores más sensibles se activan y logran revelar la poca luz que roza los contornos. Pero donde estaban no había ningún tipo de luz, así que sus oídos estaban más susceptibles a pequeños ruidos. En cierto modo pasaban a cumplir la función de los ojos. Así que todos escucharon cuando la única mujer en aquel lugar comenzó a deslizarce por la pared, tanteando el camino frente a ella centímetro a centímetro, dibujando con su imaginación el camino al último cuerpo que habían encontrado el bendito día que los habían dejado ahí. Cuando sus manos se encontraron con la chaqueta gruesa de Augusto, pr...
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Día 63: Neta Oscuridad

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Primera Parte Al despertar, Amanda lo primero que hace es recordar el olor a leche fresca en la nariz de su pequeña bebé. El sol colándose entre las cortinas rosadas de su cuarto. La sensación de que son las cuatro de la tarde. Las sábanas blancas. Su risa angelical. Y luego todo es neta oscuridad. Esa extraña sensación de desesperación y ahogo la invaden al principio, luego se relaja y recuerda por qué está ahí. De repente se escuchó un gemido de espanto. Ese ruido de susto al despertar de una pesadilla, como volviendo de la muerte. Luego el sonido del tanteo de las manos en la oscuridad. La agitación de los pulmones al no poder ver nada, pero absolutamente nada. "Tranquilo" le dijo Amanda. "¿Quién es?" preguntó la voz de un joven asustado. "Ya despertó" dijo otro tipo en entremedio de la oscuridad absoluta. "¿Dónde estoy?" preguntó acelerado. "Tranquilo. Te sedaron y te trajeron aquí..." trató de calmarlo Amanda. "¿Por qué h...